Ago 262015
 

Cualquier mujer u hombre puede caer en manos de un farsante, un psicópata o un imbécil cuando la autoestima, la inteligencia o el corazón (ese que tiene razones que la razón no comprende) aflojan; pero como no quiero darle más entidad a este señor, prefiero reírme de él, un impresentable que, lamentablemente, fue el personaje de la semana.

Javier Bazterrica se me metió hasta en la sopa. Y si no lo veía en casa, lo tenía que soportar en la caja del súper, donde las señoras no podían entender cómo una mujer en su sano juicio le pudo haber creído algo a este bicho que, como dijo Mirtha Legrand, “además de feo es sucio”. Bueno, habría que empezar por el hecho de que la necesidad (en este caso de compañía o cariño) tiene cara de hereje, y una mujer sola es una bomba de tiempo que este cuis con un posgrado en avivadas aprendió a desactivar con las redes sociales como aliadas y mil cuentas falsas. Ahora bien, quiero creer que las mujeres que cayeron en sus redes son cero en tecnología, ¿no? Porque con sólo investigar un poco hubiera alcanzado para, al menos, sospechar…

Anny, por ejemplo, reconoce que cuando le llegó su solicitud de amistad en Facebook estaba muy frágil. Viuda y con dos hijos, la envolvió y “me robó un monton de cosas. Me dijo que era nieto de Amalita Fortabat y como yo tenía herramientas para investigarlo, me di cuenta de que era un fabulador”, cuenta. Las otras, seguramente le dieron plata solitas, o eso dirán los bogas del bicharraco.

Ahora, mientras ellas se esconden avergonzadas, el señorito se pasea por la tele, va a los tribunales de Rosario vestido de polista, paga una caución de $10.000 para no quedar detenido porque Fernanda le imputa los delitos de estafa, hurto y abuso de confianza y hasta ¡hace presencias en boliches por dos tragos! Otra llegó más lejos y tuvo un hijo con él después de estar juntos nueve meses. Un parto. “Tenía el perfil del Face casi oculto. No podía ver ni una foto y decía que era para proteger su herencia”, explicó Raquel. Todo bien, Raquelita, pero en el siglo XXI no podés ni siquiera empezar a hablar con alguien que tiene su perfil con candado. ¡A este le sobran razones naturales para no exponer su cara de chasco, pero vos ya lo habías llevado a tu cama…!

La otra ley inviolable, mujeres, es nunca darle plata a un hombre. ¿Dónde se vio? Salvo que la contrapartida lo amerite. O sea, a ver: Si a mí mañana se me cruza la oportunidad de tener un “gigoló americano” como el de la famosa película homónima de 1980, podría empezar a pensar en sacrificar algunos ahorros, porque al menos ¡quién me quita lo bailado!, pero este otro esperpento a mí no me saca ni los billetes truchos de Menem, por más labia que tenga. ¡Por menos que un Richard Gere, el de ayer o el de hoy, vayan a laburar, muchachos…!

26 de agosto de 2015

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