Mar 172016
 

Quizás por trabajar en el mundo del espectáculo, las celebrities o la farándula, pero desde el otro lado, el de los periodistas, ya nada me asombra, por más que digan que la capacidad de asombro nunca se acaba. Sobre todo, cuando de amores y separaciones tan repentinas como increíbles se trata. Sí, ya sé, podrán decirme que la vecinita de al lado, a quien sólo conocen en el barrio, tiene una vida amorosa más animada que la de Juanita Viale, o que tu cuñado, al que vaya a saber por qué lo apodan Cabré, ya va por el décimo “es el amor de mi vida” y parece que se viene otro, nada más y nada menos que con la ex novia de su ahora ex amigo; pero de ellos, señoras y señores, no se entera nadie, y he ahí la diferencia.

¿Quién puede decir que el cruce de parejas a destiempo de La China Suárez, alguna vez novia de Nacho Viale, y Benjamín Vicuña, ahora ex de Pampita, que hoy sale con el nieto de Mirtha, es algo extraordinario? Yo les puedo asegurar que en tu familia, en la mía y en la de la vecinita tan mentada, historias como estas son moneda corriente; pero ser famoso tiene eso: el mundo se entera de todo, a veces por nosotros, los periodistas, y otras, por ellos mismos, que se ocupan de hacer el ruido suficiente para alertarnos, tal como hacía Carlos Calvo en sus mejores épocas de cazador, muchos años atrás, y tal como hoy hacen varios galancitos con ganas de galán. Ahora bien, si en pleno 2016 nada sorprende, yo me sigo preguntando por qué los protagonistas de este cuadrangular se empecinaron en negar y negar. Y se me ocurren dos respuestas: para asegurarse más semanas en las páginas de las revistas y los programas de tevé, primero con la versión, después con la desmentida y, más tarde, con la desmentida de la ídem hasta así llegar al blanqueo que no hace más que dejarlos como mentirosos de tanto desmentir. O por precaución y estrategia, para ver si el ex mueve primero, no sea cosa que uno quede en falsa escuadra y el otro, mejor parado.

SEMANARIO fue la primera revista en decir en una tapa que Pampita estaba separada, y ella lo siguió negando hasta que, una semana después, salieron las fotos de Vicuña mudándose con sus petates a otro lugar. Recién mucho después llegaría el episodio de La China, el motorhome, la palta y la mantita de Nepal… Desde hace tiempo que todos estamos contando que sale con Nacho, pero ellos insistieron en negar, hasta que salieron las fotos juntos, y aún así siguieron esperando “el” momento para admitirlo, claro que esta vez, usando a Mirtha de vocera que, de paso, lo usó como gasolina para su vuelta a los almuerzos en El Trece. ¡Hasta eso calcularon!

¿Por qué tan complicado? Por qué no decir de entrada, como ahora sí hizo Vicuña “tengo derecho a rehacer mi vida” y listo.

Tanta desmentida cansa… Aprendan de Daniel, que después del escándalo que se armó cuando esta revista destapó el matrimonio que ya no es tal con Rabolini, no lo desmintió. Tampoco fue muy claro, pero en él es habitual, y Scioli dijo algo así como que “con Karina nos tenemos un cariño entrañable”, algo que si mi marido, que no tengo, dijera de mí lo mandaría directamente a pedir asilo al consulado más cercano, porque cariño entrañable yo le tengo a un tío o un par de zapatos… O de la mismísima María Eugenia Vidal, que sabiendo que el rumor ya estaba instalado, salió a dar la cara y confirmó que se separó de su marido. No es tan difícil. Es sólo cuestión de, alguna vez, dignarse a decir la verdad…

17 de marzo de 2016

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