Mar 182016
 

Todos tenemos problemas, en mayor o menor medida. Lo cierto es que no deberíamos invertir el ochenta por ciento de nuestro tiempo en pensar en una dificultad, sino el veinte por ciento en el problema y el ochenta por ciento restante en la solución. Por lo general, nos quedamos varados en lo negativo al pensar día y noche en lo que nos preocupa en lugar de utilizar nuestra mente para elaborar distintas alternativas para resolverlo.

Los seres humanos, sin excepción, disponemos de 86.400 segundos cada día, los cuales podemos administrarlos de manera inteligente o malgastarlos. No hay nada peor en la vida que perder tiempo. ¿Por qué? Porque dinero y salud van y vienen, pero el tiempo transcurrido no vuelve nunca más. El tiempo es vida.

Estos son algunos de los motivos que nos distraen de lo verdaderamente importante y nos hacen perder tiempo:

La duda permanente: Muchos viven analizándolo todo debido a su inseguridad, pero necesitamos afirmarnos interiormente si anhelamos alcanzar el éxito.
Las personas complicadas: La gente difícil siempre nos desenfoca de los grandes objetivos a lograr.
La rigidez mental: La persona obsesiva no puede ocuparse de aquello que trae resultados. Necesitamos aprender a tener una mente sencilla.
La búsqueda de una explicación para todo: No siempre es posible alcanzar una explicación racional para todo lo que sucede en la vida.
La culpa: Ésta sólo nos conduce a la privación, el autorreproche y el autocastigo, la mayoría de la veces de modo inconsciente.
La queja: El quejoso en el fondo no desea resolver su problema, aunque demuestre lo contrario.
El posponer: Dejar algo para mañana, pasado mañana, o vaya a saber cuándo, sólo hace que la situación se complique aún más.
El temor: Las montañas elevadas las escalan los valientes, no los cobardes.

Cuando somos capaces de soltar todas las excusas, estamos listos para aprender a administrar nuestro tiempo con sabiduría en todas las áreas de nuestra vida.
Una correcta administración del tiempo nos conduce a la multiplicación de todo aquello con lo que contamos (recursos materiales, fuerzas, contactos, etcétera).

Te comparto cuatro principios que te ayudarán a administrar tu tiempo con eficacia:

1. Desarrollá una mentalidad multidireccional. Esto significa buscar muchas más ideas de las que hoy estás manejando. No te quedes sólo con lo conocido. Innová.
2. Tomá decisiones por convicción, no por emoción. A aquellos que tienen en claro cuáles son sus creencias les resulta más fácil decidir. Moverse según las emociones que experimentamos, que suelen ser cambiantes, nos puede llevar a equivocarnos.
3. Trabajá con excelencia. No compitas con los demás, solo con vos mismo. Buscá superarte cada día y preguntate a menudo: “¿Cómo puedo ser mejor en esto?”.
4. Confiá más en vos mismo. Si creés en vos, más allá de lo que la gente piense, serás capaz de hacer ciertas cosas, aprender otras y corregir tus errores.

No pierdas más tiempo. Invertilo en actividades que valgan la pena, te traigan resultados y te acerquen a tu sueño.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

18 de marzo de 2016

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