Mar 312016
 

Hay muchas frases célebres repetidas hasta el cansancio, por ciertas, por graciosas, por aleccionadoras e, incluso, por fallidas. Pero aquella en la que el matemático, físico y filósofo francés Blaise Pascale (1623-1662) dejó sentadas las bases de toda decisión ininteligible en cualquier relación amorosa de dos personas (“el corazón tiene razones que la razón no comprende”) marcha cabeza a cabeza con el “¡Eureka!” de Arquímedes; el “pienso, luego existo” de Descartes; y la ya contemporánea pero no por eso menos meritoria “la pelota no se mancha”, de Diego Maradona; el “no puede haber tanta maldad”, de Silvio Soldán, o el “puede fallar” de Tusam. Y en estas dos últimas semanas, más de uno habrá invocado al primer sabio al intentar explicar la reconciliación menos esperada de la farándula argentina, cuando Jimena Barón regresó a brazos de Daniel Osvaldo, quien no sólo la dejó por otra sin siquiera avisarle “voy a comprar cigarrillos”, sino que ella se ocupó de contarlo en todos los programas de tevé con lujos de detalles y relatando, incluso, cómo venía el tema del reclamo de alimentos para su hijo. Claro que ahora, con el mismo ímpetu, Barón pide que los demás no se metan, que no la juzguen, que se compren una vida. Y aquí yo me enojo, y me tomo el permiso de hacer una aclaración, como periodista y como público. Juzgar, jamás, justamente porque el gran Pascale tenía plena razón, pero meternos, sí, y con ganas, porque quien abrió la puerta fue ella y quienes dejaron que pasáramos a conocer sus delicias y sus miserias fueron los dos. Jimena no sólo contó el abandono en cadena nacional, sino también sugirió violencia de género y habló, con y sin su abogada en la tele de su reclamo judicial, así que ahora, a hacerse cargo en vez de cargar contra aquellos que quieren saber de qué se trata. “Juzgar, culpar y atacar claramente es gratis pero tratándose de la vida de un desconocido sólo expone TU miseria. Calma. Ocupate de tu vida”, escribió Jimena en Twitter, y ante las cámaras de tevé, agregó: “Que tengas que explicar a la gente que te quiere, tu mamá o tus amigas está bien, pero de ahí a que sea un debate nacional, no”. ¿Antes sí y ahora no? Como también dijo alguien alguna vez hablando de las celebridades y su intimidad, “una vez que abriste la puerta…” Y yo agregaría un detalle que muchos parecen olvidar: Twitter, Facebook e Instagram son redes “sociales”, ergo, si publicás tu vida en ellas, no pretendas que se conserve entre cuatro paredes: uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras (proverbio árabe y letal).

Dicho esto, vuelvo a los romances finitos. Y la ruptura de Lali Espósito y Mariano Martínez sí que fue una sorpresa. ¡Si hasta nosotros, los periodistas, ya los veíamos casados y con hijos! No hay caso, querido Pascale, nadie lo pudo decir mejor que vos. A ellos, claro, les cabe la frase que reza que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” que, ahora que lo pienso, aggiornada al romance exprés de Pampita y Nacho, debería concluir con “dos veces breve”.

31 de marzo de 2016

NOTA COMPLETA

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