Mar 272017
 

La Justicia está de moda. Pero no por la cantidad de litigios que hay en los Tribunales argentinos sino porque la abogada cubana Ana María Polo (57) se afianza como una celebridad gracias a la conducción de “Caso Cerrado”, un programa de Telefe en el que, convertida en una verdadera reina del talk show, oficia de mediadora de conflictos cotidianos. En su ciclo (uno de los de mayor rating de la tarde), Polo enfrenta a dos personas, quienes exponen las “dos campanas” de un problema y sacan al sol trapitos sucios familiares, de pareja, laborales, etc. Enfundada en los típicos conjuntos de falda o pantalón y saco sastre, sobre el final de cada programa Ana agarra un martillo de madera y lo golpea sobre una mesa, indicando que, cual jueza, luego de haber escuchado a las partes y a algunos testigos, reunió elementos suficientes para dictar una “sentencia” que dé por ganada la pelea a uno de los participantes en pugna.

Podría ser serio si lográramos abstraemos del histrionismo de la conductora (por momentos parece sacada de una novela centroamericana) y de un detalle no menor: estos juicios televisivos no tienen ninguna validez legal. Además, los litigantes a veces son actores, quienes le ponen el cuerpo a situaciones reales sufridas por otras personas. ¿Para qué sirve entonces el show? Para distraerse. Quienes se entregan a este verdadero suceso mediático latinoamericano se sorprenden con una mujer que hace reír, reflexionar y que marca tendencia dentro y fuera de la televisión.

Poner el cuerpo

Trajes sastre, camisas abiertas en su punto justo, un maquillaje cargado y una cabellera rubia peinada hacia un costado constituyen los sellos distintivos de esta abogada mediática especializada en derecho de familia que luce impecable en TV, pero no tiene problemas en subir fotos a cara lavada en las redes sociales, donde es seguida por más de un millón de personas.

Esa constante tensión entre la elegancia de una celebrity y la simplicidad de una mujer “de barrio” la convierten en un personaje atractivo. Pero hay algo que la hace irresistible: su capacidad para hacer absolutamente de todo. Puede ser una abogada equilibrada o una desquiciada capaz de revolearle un vaso en la cara a quien tiene enfrente. También le calzan los trajes de escritora exitosa (sacó un libro, “Persiguiendo Injusticias”, que se convirtió en best seller), de cantante y de reina de un show bizarro (ha tenido programas con premisas como “Su novio la dejó por una vaca”).

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27 de marzo de 2017

 

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