Abr 092017
 

El porcentaje de animales comprados que habitan en los hogares porteños no ha variado en losúltimos veinte años. Teniendo en cuenta cómo ha crecido la oferta de productos para animales y el marketing entorno de algunas razas., es extraño que la cifra no haya aumentado. No obstante, para la situación general de los animales el resultado es penoso.

Para comprender mejor este planteo es necesario repasar algunos conceptos. Hace miles de años, cuando los perros vivían es estado silvestre, no todos los integrantes de la jauría tenián las mismas funciones: algunos cuidaban al grupo, otros conseguían alimento y solo unos pocos se reproducían.Así, los animales cuyas funciones no eras reproductivas, no precreaban. En su estado natural, los animales tienen la capacidad de autorregular su población de modo que ésta se encuentre en equilibrio con los recursos disponibles en su hábitat (espacio, abrigo, alimentación), capacidad que los perros y gatos han perdido. Estos animales han sido introducidos y adaptados por el ser humano al seno de la sociedad y una de las consecuencias de esa domesticación es la incapacidad de valerse por sí mismos.

Los perros y los gatos se reproducen siguiendo una progresión geométrica. Así, partiendo de una sola pareja se habrán originado miles de descencientes en pocos años.

Por este motivo los proteccionistas promueven la adopción de animales y, fundamentalmente, luchan para evitar la superpoblación a través de métodos éticos y eficaces. Y lo eficaz para lograr el equilibro poblacional es un servicio público de esterilización o castración quirúrgica de perros y gatos en forma masiva, gratuita, sistemática e inclusiva.

 

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