Jun 132017
 

“El chocolate es un alimento que se elabora a partir del producto de la planta del cacao. A través de diferentes procesos, llega al mercado para los consumidores”, explica a modo de introducción la Licenciada María Constanza Pamies (MN 8888)

– ¿Encierra realmente tantas propiedades como se dice?

Siempre que su consumo sea moderado, podemos decir que el chocolate contiene un montón de elementos nutritivos que son muy buenos para el organismo. Es rico en grasas, carbohidratos y proteínas, también en vitaminas A y B. Pero uno de los puntos que más se destacan es que tiene una gran cantidad de polifenoles y flavanoles que son dos antioxidantes.

– Muchas personas demonizan al chocolate blanco, ¿es tan malo como dicen?

Desde el punto de vista nutricional, siempre se aconseja consumir el chocolate amargo dado que es el que posee menor cantidad de grasas saturadas, menos azúcar y mayor concentración de antioxidantes. El chocolate blanco en realidad es mal llamado ‘chocolate’, pues en su composición no lleva cacao sino manteca de cacao, leche y azúcar. Esto hace que tenga mayor tenor graso, un poco más de calorías y de ahí, su ‘mala fama’. Pero como siempre decimos los nutricionistas, un pedacito no le hace mal a nadie.

– En cuanto a la teoría de que el chocolate es bueno para el corazón, ¿qué podrías decirnos?

Se han realizado varios estudios cuyos resultados demuestran que debido a los polifenoles, esos antioxidantes que mencionamos anteriormente, y también al ácido oléico; el consumo moderado de chocolate es bueno para la salud cardiovascular. El ácido oleico (el mismo que está presente en el aceite de oliva, por ejemplo) contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL, el vulgarmente denominado ‘malo’. A su vez, sube los niveles del HDL (el ‘bueno’). 

– Si tenemos que elegir entre comer blanco, con leche o amargo, ¿cuál recomendás?

Tenemos que considerar que el chocolate amargo se considera ‘el más puro’ dado que contiene más del 40% de cacao en su composición. Mientras más cacao, más amargo es su sabor. Lo que resulta en un menor porcentaje de azúcar y grasa. El chocolate con leche podrá tener más grasa y azúcar que el anterior pero también aporta los beneficios de la leche, mientras que el blanco, como ya dijimos, se hace a base de la manteca de cacao. Por todo ello, aconsejaría el chocolate amargo primero, el con leche después y el blanco en último lugar. De todos modos insisto en que depende del gusto de cada uno y de la cantidad que se consuma.

¿Querés contactar a la Licenciada Pamies? Constanza.pamies@hotmail.com

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