Jun 142017
 

Ernestina Herrera de Noble, la directora del multimedios Grupo Clarín, falleció el miércoles 14 de junio a los 92 años en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires, donde se encontraba internada desde hacía algunos días.

Herrera de Noble fue una de las mujeres más importantes del mundo de las comunicaciones de Argentina y también de América Latina. Fue la primera mujer en hacerse cargo de la dirección de un diario de venta masiva en el continente, tras asumir su cargo de directora del Diario Clarín el 21 de enero de 1969, nueve días después de la muerte de su esposo, Roberto Noble.

En sus años al frente del diario, sumó otros medios de distinta naturaleza y conformó así el Grupo Clarín. Estuvo al frente de éstos hasta el día de su fallecimiento.  Además de dirigir el diario por más de 40 años, presidió la Fundación Noble, fue autora de los libros “Compromiso con el país” (1980) y “La Argentina necesaria” (1989), y miembro de instituciones como el Instituto de Prensa Internacional y la Asociación Mundial de Periódicos. Desde 1997 fue uno de los dos representantes latinoamericanos del Comité Consultivo de la UNESCO para la Libertad de Prensa que, entre otras actividades, actúa anualmente como jurado del “Premio Internacional Guillermo Cano”. A partir de 1998 participó como miembro del Consejo del Museo Internacional de Televisión y Radio, con sede en Nueva York. 

“La Piti”, como la llamaban sus amigos, nació el 7 de junio de 1925 fruto de la relación de su padre, el profesor de Filosofía y Letras Juan Herrera, y de su madre, la concertista valenciana María del Carmen Morales. Estudió en el colegio Ana María Janer de Flores y luego se dedicó de lleno al baile flamenco.

Fue en uno de sus conciertos de flamenco en el que conoció a Roberto Noble, con quien se casó en 1967 y estuvo unida hasta el día de su muerte, en enero de 1969. Ambos tuvieron dos hijos, Felipe y Marcela. Aunque se cuestionó su paternidad alegando que podrían ser hijos de desaparecidos durante la última Dictadura Militar, los dos se sometieron a estudios que habrían comprobado que no tenían relación genética con ninguno de ellos.

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