Jun 192017
 

Los trazos que hacemos cada vez que escribimos relevan parte de nuestra personalidad, quiénes somos y cómo nos relacionamos con los otros. La grafología es la disciplina con la cual podemos descifrar lo que simbolizan las formas de las letras y la firma de una persona. Por lo tanto, es una buena herramienta de autoconocimiento.

La forma de la escritura revela la forma de ser.

El espacio que las palabras ocupan en la hoja demuestra el espacio que se ocupa en el mundo, es decir, revela a alguien expansivo, avasallante o introvertido.

El movimiento que hacen las palabras y las letras en la escritura indican cómo nos movemos en el mundo, además del movimiento de las ideas y de la acción.

Cada escritura tiene una persona con una historia detrás, por eso, pueden hacer escrituras parecidas pero difieren en algún detalle que hace único a quien escribe. Una vez que se observan todos los aspectos, se podrá analizar, también, cómo son las relaciones interpersonales de quien está escribiendo. Recordemos que éstas se dan de acuerdo a la forma de ser, valores y ciertas expectativas que se tienen con el otro, producto de una historia vivida.

En todos los casos, existe un lado positivo y negativo de cada forma de ser y lo importante es que nadie se mantenga en el extremo de su personalidad. Lo interesante del análisis grafológico es observar y desmenuzar los aspectos de cada individuo, las historias y experiencias que hacen al por qué del modo de actuar y estar en el mundo para poder modificar y llegar a vivir mejor.

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