Jun 272017
 

A veces por necesidad, otros por ayudar a la mujer,quizás para conectarse de otra forma con los hijos, o en búsqueda de placer, los hombres han ido descubriendo ámbitos en los que históricamente no participaban: cocinar, bañar a los chicos, atender sus necesidades físicas y emocionales, ayudarlos con las tareas, jugar, estar presentes en los temas escolares, sociales y deportivos de sus hijos.

Por otro lado, el aumento de las separaciones matrimoniales ha obligado a muchos hombres a ocuparse de todas las tareas en su propia casa.

A lo largo de muchos siglos el rol de los padres estaba muy definido en una sociedad mayoritariamente machista en la que el hijo varón era muy valorado y la hija mujer no tanto: el padre portador de la ley y proveedor salía a buscar el sustento para la familia, y la madre (a munudo desvalorizada) atendía el hogar y a los hijos.

Por suerte, hoy estamos logrando un buen equilibrio de respeto, valoración  mutua  y colaboración entre hombres y mujeres.

Cuando un papá prepara la comida, lleva al hijo al pediatra, cuenta cuentos de noche, se levanta cuando sus hijos tuvieron una pesadilla o quieren ir al baño, se arma un círculo virtuoso entre padres e hijos que saben que cuentan con ambos y pueden pedirles ayuda,porque confían en ellos.

 

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