Jun 292017
 

Con la intención de lavar su nombre, hizo un descargo extenso pero lo único que consiguió fue hundirse aún más. “En marzo del año pasado, yo ayudaba a las chicas en la escuela de baile. Tenía que salir a repartir diez mil flyers. Puse un ejército de 19 chicas, la número 20 llegó por su hermana que me dijo  que no tenía para comer, que el padre de la nena le daba 2500 pesos. Le di 300 flyers y me los consume en una noche, no sé si los tiró y durante las noches siguientes se puso en la puerta del Unicenter a repartilos. Luego voy a la casa a darle más flyers y paso al baño. Al salir, me bajó los calzoncillos así de la nada…”.

Ante la sorpresa de todos, agregó: “Yo soy un viejo pero me mantengo como si tuviera 20 años porque bajé 28 kilos, mejoré la circulación sanguínea y no necesito viagra. Esta chica se enloqueció”.

A medida que avanzaba en su relato, fue elevando el tenor de sus palabras:  “Si son prostitutas, como estas chicas, te ven con treinta mil pesos en el bolsillo y te sacan todo. Yo amo a las prostitutas de la calle, pero estas son gatas de angora”.

“Soy un idiota, sí, un pelotudo. Estas minas me gatearon la ropa, los zapatos… en el verano se fue a gatear con un pibe de Santa Clara que estaba acusado de violar a todas las pibas del barrio. Ella le sacó plata y hasta se hizo las lolas y la vagina”. 

 

NOTA COMPLETA

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