Jul 112017
 

También conocida como ‘alquiler de vientre’, esta metodología brinda la posibilidad de traer un hijo al mundo a las personas que, por alguna razón, no pueden tenerlo en su propio cuerpo.

Si bien en la Argentina no está legalmente permitida (aunque han habido algunos casos aislados autorizados por la Justicia), hay otros países que lo toman como una práctica común. El sistema está basado en la cesión voluntaria de un vientre para implantar el embrión y llevar un embarazo a término. Existen distintos tipos de llevar a cabo este proceso: en algunos casos, las personas que requieren el servicio donan sus gametos (óvulos en el caso de la mujer, esperma en el caso del hombre) para generar el embrión. Aquí, el niño por nacer tendría relación biológica con él o los padres.

En otros casos, directamente se recurre a gametos donados por los que el niño ya no tendría ningún tipo de relación biológica con sus padres. 

Hay algunas mujeres que ceden su ‘capacidad reproductiva’ de manera totalmente altruista (aunque sí cobran los gastos médicos relacionados con el embarazo) por el simple placer de colaborar con otras familias. Otras en cambio, lo hacen por una contraprestación económica, algo que de todas formas está enmarcado dentro de la ley de cada país. En estos casos, se estima un costo cercano a los 60 y los 90 mil dólares más gastos médicos.

Vale aclarar que luego del parto, la madre subrogante no tiene derecho legal alguno sobre el bebé. Por este motivo, antes de realizar todo el procedimiento, se firman contratos detallados y muy extensos en los que se deja en claro los derechos y obligaciones de las partes.

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