Jul 112017
 

Florencia de la V, Flavio Mendoza, Marisa Brel, Marley y ahora también Luciana Salazar son algunos de los argentinos que eligieron tener hijos a través del alquiler de vientre. Con las dificultades para adoptar y la falta de asistencia por parte del Estado para aquellos que quieren ser padres pero deben recurrir a fertilizaciones asistidas, muchos optaron por esta práctica que en la Argentina finalmente no se legisló. ¿Se puede hacer entonces? Si y no.

Durante la última reforma del Código Civil, se decidió excluir la figura de la ‘subrogación de vientre’, que existe –con distintas formas y alcances- en muchos países del mundo, y que iba a establecer los requisitos para la validez de cualquier acuerdo de gestación por sustitución para preservar el interés superior del niño por nacer y la dignidad de la mujer que ofrecía su útero para gestar un hijo de otros; e iba a exigir que al menos uno de los padres voluntarios hubiera aportado sus gametos y que no se diera ningún tipo de retribución económica al respecto.

Al decidirse que ni siquiera se hiciera mención a esta práctica cada vez más popular, se la dejó en un ‘vacío legal’ que imposibilita que en todos los casos en que se solicite se proceda de la misma forma. 

De acuerdo a lo que el doctor Fernando Neuspiller explicó en “Buenos Días América”, en Argentina la única práctica que es permitida por la Justicia es la del ‘préstamo de vientre’. “Para que se permita lo tiene que autorizar un juez, que va a pedir que no haya un contrato de por medio y va a pedir pruebas de que la mujer que presta el vientre tiene un vínculo afectivo con la persona o pareja que lo solicita”.

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