Sep 202017
 

«Yo formaba parte de un grupito mínimo de la división que éramos los más rezagados. Había otro gran grupo, que era comandado por otro, que era muy valiente y corajudo, nos atosigaban todo el tiempo. Como no me sentía en condiciones de enfrentarme a golpe de puño, todos eran mucho más grandes que yo y más fuertes, empecé a inventar una historia. La habilidad consistió en no hacerla grande, sino que se la conté a mis más allegados y ellos se encargaron de distribuirla“, relató Darín dejando a todos los integrantes del programa de televisión español «El Hormiguero 3.0» con ganas de saber más.

La historia era que mi padre había recibido en mi casa a un amigo japonés que era cuarto Dan de karate y que me había enseñado karate. En poco tiempo, me había convertido en una especie de experto, con la única condición que no lo usara para agredir a nadie, solo para defenderme. Durante varios años fui sobreviviendo con esta mentira ridícula”, continuó.

Pero las mentiras tienen patas cortas (o no tanto) y en un momento sus compañeros comenzaron a sospechar. “Me dijo: ‘Te voy a matar’. Me tiró una trompada y me la embocó justo y yo volé y fui a caer al lado de una estatua de un prócer argentino, Sarmiento. Todo el colegio esperando mi reacción, el experto en karate. Tenía una lista de espera para pegarme. Desde el suelo, pegué un salto en el aire como había visto en las películas, como se cuadraban los ninjas. Ante mi estupor, Falcón salió corriendo. Lo gracioso es que yo lo iba corriendo para no alcanzarlo nunca. Así sobreviví“.

 

¡Pobre, Ricardo!

NOTA COMPLETA

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