Sep 202017
 

Más allá del humor, la historia de vida que el Turco Garcia relata en su libro «Este soy yo» es durísima y llega a los límites menos pensados. El ex futbolista de Racing cuenta diferentes anécdotas que reflejan los aspectos más oscuros de su adicción, pero también abren la ventana de la esperanza de la recuperación.

«Cuando mi viejo murió me puse tan mal que compré 30 gramos de cocaína y la tomé en el velatorio adelante de la gente. Tomé en el pecho de mi viejo en el verlorio, le dije: «Pa,voy a tomar cocaína, gordo hijo de puta, hasta las 4 de la mañana», pero no es que tomaba por su culpa», le contó a Revista PRONTO,  y agregó: «Estaba triste y tomaba por eso, cuando cerraron el cajón estaba re duro y me puse más violento, les quería pegar a los tipos que se lo tenían que llevar y mis hermanos trataban de frenarme». 

El ex futbolista relató también que llegó hasta límites impensados para consumir cocaína. «Llenaba el inhalador de Vick Vaporub con merca y le daba desde ahí. Al principio le erraba con las dosis y me salían lágrimas de sangre, parecía la Virgen de San Nicolás», compartió, y también destacó la muerte de su lechuza, Sarita: «Un día me fui de gira a Inglaterra y le compré un perfume, un día le tiré un poquito y se murió».

García también se mostró muy agradecido con su esposa, Mariela, quien lo ayudó durante toda su recuperación. «Se bancó todas y eso que me agarró en el peor momento. Soy un agradecido de cómo la peleó, primero sola y después con el nene chiquito», planteó, y destacó que hoy en día se encuentra en un lugar emocional muy distinto al que relata en el libro: «Soy feliz después de todo lo que pasé. Ahora encontré la felicidad, la madurez, y tengo trabajo en el club que me dio la posibilidad de ir a la Selección, donde me quieren y me miman ¡Más no puedo pedir!».

 

 

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