Sep 232017
 

Día a día escuchamos en los medios el término «TOC», en referencia a manías como tener la casa limpia, o pequeñas cosas que nos molestan de los demás. En el último tiempo, se ha vuelto incluso una pregunta casi obligada en cualquier programa de entrevistas consultarte a famosos cuál es su «TOC».

Sin embargo, lo cierto es que el Trastorno Obsesivo Compulsivo es un trastorno muy grave que puede llegar a someter al sujeto que lo padece a incesantes rutinas y pensamientos intrusivos que perjudican de forma considerable su calidad de vida.

Se trata de un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos intrusivos y recurrentes que producen una fuerte inquietud y preocupación, acompañados por conductas repetitivas que tienen como fin reducir la ansiedad generada por estos pensamientos. En una enfermedad catalogada dentro del Manual diagnóstico y estadístico de Trastornos Mentales y actualmente no tiene una cura concreta.

A diferencia de la idea que se tiene generalmente sobre el TOC, este no está relacionado íntimamente con la limpieza o el orden, si no con pensamientos recurrentes e insoportables para el sujeto, que lo carcomen y agotan mentalmente. Las conductas rituales que realizan para poder reducir la ansiedad que le generan estos pensamientos son realizadas no de forma placentera si no obsesiva, y cada vez se vuelven más intensas.

Estas obsesiones pueden estar relacionadas tanto con un miedo a la contaminación o los gérmenes, como al orden, la acumulación de objetos, o simplemente pensamientos perturbadores que se vuelven insoportables para el sujeto. Es uno de los trastornos psiquiátricos que más comúnmente deriva en una discapacidad, ya que los pacientes que lo sufren no pueden llevar a cabo tareas de la vida cotidiana debido a sus obsesiones y sus conductas rituales. Es por eso que aquellos que lo padecen suelen tener una calidad de vida muy baja y pueden llegar a padecer también depresión.

El TOC tiene un origen tanto biológico como social. Por un lado, su presencia corresponde a una serie de anormalidades en el cerebro, específicamente en el lóbulo frontal, y en el neurotransmisor serotonina, encargado del humor, la agresión y la impulsividad. Pero además se lo relaciona con una crianza con padres demasiado exigentes y estrictos, que generan en el niño una fuerte falta de autoestima e inseguridad, que terminan traduciéndose en pensamientos negativos y fuertes preocupaciones.

En el caso de notar alguno de los síntomas relacionados con el TOC, es fundamental que la persona sea tratada por profesionales para poder dar con un diagnóstico correcto y poder iniciar un tratamiento que le asegure una mejor calidad de vida.

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