Dic 052017
 

Uno no elige a la familia y muchos menos, a las nueras y yernos.Desde el inicio, la relación entre padres y parejas de sus hijos no es sencilla, luego, cuando la nueva familia se asienta y llegan los netos, suele complicase más. Si a esto se suma que se convive bajo el mismo techo o en estrecha cercanía, esta relación puede convertirse en un infierno.

La buena noticia es que, con la edad, no necesariamente aumenta la frecuencia de las tensiones. Sin embargo, solucionar los problemas no se vuele más simple con los años.

Muchos conflictos surgen en las primeras etapas, cuando aparece por 1ra vez la pareja del hijo. Es decir, los 1ros conflictos no surgen todos a edad avanzada. Sin embargo, cuando las tensiones no se verbalizan, pueden perdurar en el tiempo. Cuanto más tiempo se guarda rencor, más difícil es luego desarticularlo. Por eso, lo ideal es no tragarse el enojo.

Si hay problema entre suegros y parejas de los hijos y se decide hablar, lo mejor es un diálogo sincero.

Un buen camino es hacer preguntas e intentar entender al otro, en vez de tratar de convencerlo del propio punto de vista.

Sin un entendimiento mutuo, es imposible solucionar los conflictos humanos y la relación con yernos y nuera no escapa a esta máxima.

Más allá de lo complicada que sea la relación con la nuera no el yerno, no debería aislarse a la pareja del hijo con acciones como enviare regalos al hijo y a los nietos y no llamar siquiera a la nuera para su cumpleaños, ya que este tipo de gestos genera tensiones innecesarias.

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