Dic 072017
 

No importa si es pequeño o adolescente, siempre es posible enseñarles a tomar decisiones para mejorar sus hábitos alimentarios. Y no todo pasa por la elección de o que comen, sino que el ambiente en el que lo hacen y la relación que se establece a nivel familiar con los alimentos también son factores fundamentales.

Por alimentos saludables entendemos aquella que es:

  • Completa (incluye todos los grupos de alimentos:
  • Variada (con diferentes alimentos de cada grupo, al menos 20 distintos por semana),
  • Balanceada (un poco de todo, en la proporción recomendada)
  • Compartirla (en familia, con amigos);
  • Adecuada (a la edad, las actividades y las preferencias de los chicos):
  • Placentera (que incluya lo que les gusta en la “porción justa”);
  • Sostenible (que sea posible adoptarla como modo de vida).

Los padres podemos ayudarlos preparándoles un buen desayuno, que incluya lácteos, cereales o pan y frutas. Si no lo consumen en casa, pueden hacerlo camino al cole, con una botellita de yogur bebible con cereales y frutas, así que nunca dejen de incluirlas en todas la comidas. Y que consuman al menos 3 lácteos por día (yogur, leche, postres lácteos, queso blanco, etc.)

En una de las comidas principales pueden ofrecerles pastas y cereales o tartas más verduras y, en la potra, carnes magras o pescados más vegetales y legumbres. Una buena idea es tener a manos frutas y verduras listas para comer; dejárselas ba la vista y presentárselas de forma apetitosa.

 

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