Mar 132018
 

¿Qué es el asbesto?

Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las sustacias químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto se ha usado extensamente en muchas industrias. Otros minerales como el asbesto se encuentran en el ambiente natural, incluso la erionita.

Químicamente, los minerales del asbesto son compuestos de silicato, lo que significa que contienen átomos de silicio y de oxígeno en su estructura molecular.

Los minerales de asbesto se dividen en dos grupos principales: asbesto serpentina y asbesto anfibólico. El asbesto serpentina incluye el mineral crisótilo, el cual tiene fibras largas, rizadas, que se pueden entrelazar. El asbesto crisótilo es el que se ha usado mucho en aplicaciones comerciales. El asbesto anfibólico incluye la actinolita, tremolita, antofilita, crocidolita y amosita. El asbesto anfibólico tiene fibras rectas como agujas que son más quebradizas que las fibras del asbesto serpentina y tienen más limitación para poderse trabajar.

 

¿Cómo se usa el asbesto?

El asbesto se comenzó a minar y a usar comercialmente en América del Norte a finales del siglo XIX. Su uso aumentó considerablemente durante la Segunda Guerra Mundial . Desde ese entonces, el asbesto se ha usado en muchas industrias. Por ejemplo, se ha usado en la industria de la construcción y edificación para reforzar el cemento y los plásticos, así como aislante, en material para techos, material incombustible y para absorber el sonido. La industria de la construcción naval ha usado el asbesto para aislar calderas, tuberías de vapor y tuberías de agua caliente. La industria automotriz usa el asbesto en las zapatas de los frenos y en los discos de embrague de vehículos. El asbesto se ha usado también en las losetas de techos y de pisos; en pinturas, revestimientos y adhesivos, y en los plásticos. Además, el asbesto se ha encontrado en productos de jardinería que contienen vermiculita y en algunos lápices de colores que contienen talco.

A fines de los años setenta, la Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor de EE. UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de tablaroca o cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la presencia de asbesto dañado y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto.

En junio de 2000, la CPSC concluyó que el riesgo de la exposición de los niños a las fibras de asbesto en los lápices de colores era sumamente bajo. Los fabricantes estadounidenses de estos lápices acordaron eliminar el talco de sus productos.

En agosto de 2000, la EPA llevó a cabo una serie de pruebas para evaluar el riesgo de los consumidores con relación a los efectos perjudiciales para la salud asociados con la exposición a la vermiculita contaminada con asbesto. La EPA concluyó que la exposición al asbesto que se encuentra en algunos productos de vermiculita representa solo un riesgo mínimo para la salud. La EPA recomendó que los consumidores reduzcan el riesgo bajo asociado con el uso ocasional de vermiculita durante actividades de jardinería al limitar la cantidad de polvo producido durante su uso. Específicamente, la EPA sugirió que los consumidores usen vermiculita en el exterior o en un lugar bien ventilado; que mantengan la vermiculita húmeda cuando la usen; que eviten que el polvo de vermiculita se lleve a casa en la ropa; y que usen tierra ya mezclada para plantar, la cual es menos probable que produzca polvo.

Las normas descritas arriba y otras acciones, junto con la preocupación generalizada sobre los peligros que representa el asbesto para la salud han llevado a una reducción importante en el uso anual del asbesto en los Estados Unidos. El consumo nacional de asbesto llegó a 803 000 toneladas métricas en 1973, pero ha bajado a cerca de 360 toneladas métricas para el año 2015.

 

¿Qué riesgos para la salud representa la exposición al asbesto?

Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud.

El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido (sustancia que causa cáncer) por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Según la IARC, hay suficiente evidencia de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen), y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario. Aunque es un cáncer poco común, el mesotelioma es la forma más común de cáncer asociada con la exposición al asbesto. Hay limitada evidencia de que la exposición al asbesto esté relacionada con riesgos mayores de cánceres de estómago, de faringe y de colon y recto.

La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos (acumulación anormal de líquido entre las capas delgadas de tejido que revisten el pulmón y la pared de la caja torácica). Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón.

La erionita ha sido clasificada también como cancerígeno humano reconocido por la IARC y por la HHS. En la actualidad, la EPA no regula la erionita.

¿Quién tiene riesgo de padecer una enfermedad relacionada con el asbesto?

Todo el mundo se ve expuesto al asbesto alguna vez en su vida. Se pueden encontrar concentraciones bajas de asbesto en el aire, en el agua y en la tierra. Sin embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta. Las personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo en contacto directo con el material o por exposición considerable en el ambiente.

Desde principios de los años cuarenta, millones de trabajadores estadounidenses han estado expuestos al asbesto. Se ha reconocido el peligro para la salud de las fibras de asbesto a las que han estado expuestos los trabajadores de la construcción naval, para minar y moler el asbesto, para la fabricación de textiles de asbesto y otros productos fabricados con este mineral, para trabajos de aislamiento en la industria de la construcción y de edificación, y para muchos otros oficios. Los trabajadores de demolición de edificios, quienes demuelen tablaroca o cartón-yeso o quienes remueven asbesto; y los bomberos y trabajadores de la industria automotriz, pueden también estar expuestos a las fibras de asbesto. No son muchos los estudios que evalúan los riesgos de los mecánicos automotrices expuestos al asbesto porque reparan frenos; sin embargo, las pruebas en general sugieren que no existe un grado seguro de exposición al asbesto. Gracias a las normas gubernamentales y a mejores prácticas laborales, los trabajadores hoy en día (sin exposición previa al asbesto) tienen menores riesgos que quienes estuvieron expuestos en el pasado.

Las personas que participaron en el rescate, recuperación y limpieza del lugar de los ataques terroristas el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) en la ciudad de Nueva York son otro grupo con riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el asbesto. Ya que se usó el asbesto en la construcción de la Torre Norte del WTC, cuando sucedió el ataque al edificio, centenares de toneladas de asbesto se esparcieron en la atmosfera. Quienes tienen el riesgo mayor son los bomberos, los policías, paramédicos, trabajadores de la construcción y voluntarios que trabajaron en los escombros en Ground Zero, o Zona Cero. Otras personas con riesgo son los residentes vecinos de las torres del WTC y quienes asistían a las escuelas cercanas. Estos individuos necesitarán seguimiento para determinar las consecuencias a largo plazo para la salud debidas a su exposición. Sin embargo, es importante que se indique que cualquier síntoma que experimenten estos individuos pueden estar relacionados con la exposición a otros materiales de la composición de escombros que no sean asbesto.  

Aunque es claro que los riesgos para la salud por la exposición al asbesto son mayores si la exposición es mayor y el tiempo de exposición es mayor también, los investigadores han descubierto enfermedades relacionadas con el asbesto en personas que estuvieron expuestas solo brevemente. Por lo general, las personas que presentan enfermedades relacionadas con el asbesto no muestran signos de la enfermedad por mucho tiempo después de la exposición. Puede llevarse de 10 a 40 años o más para que aparezcan los síntomas de un padecimiento relacionado con el asbesto.

Existen pruebas de que familiares de trabajadores con mucha exposición al asbesto tienen un riesgo mayor de presentar mesotelioma. Se piensa que este riesgo es el resultado de la exposición a las fibras de asbesto que llegaron a casa en los zapatos, en la ropa, la piel y el cabello de los trabajadores. A fin de reducir esta exposición, las leyes federales regulan las prácticas laborales para limitar la posibilidad de que entre al hogar el asbesto en esa forma. Es posible que se requiera a algunos empleados que se bañen y cambien de ropa antes de dejar el lugar de trabajo; que guarden su ropa de vestir en un sitio separado de la zona de trabajo o que laven la ropa de trabajo en casa aparte de toda la otra ropa.

También se han visto casos de mesotelioma en personas que no han estado expuestas al asbesto en el trabajo pero que viven cerca de las minas de asbesto 

¿Qué factores afectan el riesgo de presentar una enfermedad relacionada con el asbesto?

Varios factores pueden ayudar a determinar cómo afecta a un individuo la exposición al asbesto:

  • Dosis (volumen de asbesto al que ha estado expuesta la persona).
  • Duración (por cuánto tiempo ha estado expuesta la persona).
  • Tamaño, forma y composición química de las fibras de asbesto
  • Fuente de la exposición
  • Factores personales de riesgo, como tabaquismo y enfermedad pulmonar pre-existente.
  • Factores genéticos, como tener una mutación de estirpe germinal en el gen BAP1.

Aunque todas las clases de asbesto se consideran peligrosas, los distintos tipos de fibras de asbesto pueden estar asociados con distintos riesgos para la salud. Por ejemplo, los resultados de varios estudios sugieren que el asbesto anfibólico puede ser más peligroso que el crisótilo, especialmente en relación con el riesgo de mesotelioma, porque suele permanecer en el pulmón por más tiempo.

¿Cómo se detectan las enfermedades relacionadas con el asbesto?

Las personas que han estado expuestas (o que sospechan haber estado expuestas) a las fibras de asbesto en su trabajo, por el ambiente o en su casa por algún familiar, deben informar a su médico sobre sus antecedentesde exposición y si experimentan algún síntoma o no. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el asbesto pueden presentarse muchas décadas después de la exposición. Es especialmente importante que consulten con un médico si tienen cualquiera de los síntomas siguientes:

  • Adelgazamiento
  • Dificultad para pasar alimentos
  • Dolor o tensión en el pecho
  • Falta de aire, silbidos o ronquera
  • Falta de apetito
  • fatiga o anemia
  • Hinchazón del cuello o de la cara
  • sangre en la flema que sale de los pulmones al toser
  • Tos persistente que empeora con el tiempo

Se puede recomendar un examen completo que incluya una radiografia de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones. La radiografía de pecho es actualmente la herramienta más común que se usa para detectar las enfermedades relacionadas con el asbesto. Aunque las radiografias de pecho no pueden detectar las fibras de asbesto en los pulmones, pueden ayudar a identificar cualquier signo inicial de una enfermedad pulmonar causada por la exposición al asbesto.

Una biopsia de pulmón que detecta fibras microscópicas del asbesto en muestras de tejido pulmonar extraído quirúrgicamente es la prueba más confiable para confirmar la exposición al asbesto. Una broncoscopia es una prueba menos invasiva que la biopsia y detecta las fibras de asbesto en el material que se enjuaga después de extraerse del pulmón. Es importante enfatizar que estos procedimientos no pueden determinar cuánta haya sido la exposición de una persona al asbesto o si se presentará una enfermedad. Las fibras de asbesto pueden detectarse también en la orina, en la mucosidad o en las heces, pero estas pruebas no son confiables para determinar la cantidad de asbesto que se encuentra en los pulmones de la persona. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/sustancias/asbesto/hoja-informativa-asbesto

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