Abr 172018
 

Con la participación de médicos, abogados, periodistas y actrices se inició en el Congreso la tercera audiencia para el debate por la despenalización del aborto. Todos ellos exponen a favor y en contra de los proyectos para la legalización de la interrupción del embarazo.

Durante la tarde del martes, María Santa Ana dio un discurso frente a la Cámara de Diputados y contó cómo fue su experiencia de interrumpir un embarazo. La actriz había revelado previamente que abortó a los 24 años. Su confesión se dio después de que Facundo Arana dijera que «las mujeres que realizan cuando son madres».

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«Una semana antes del 4 de abril de 1992, fui al consultorio privado de un médico conocido en ese momento por ser el jefe de obstetricia de un importantísimo hospital público. Separados por el escritorio hicimos los intercambios. Él me dio las recomendaciones y yo le di la plata«, dijo cuando comenzó a relatar el aborto que se hizo en una clínica clandestina.

«Una semana más tarde, fui con mi mamá y mi hermana al departamento de Avenida Santa Fe y Azcuénaga que ese mismo médico usaba para las intervenciones. Era un lugar totalmente oscuro. Me prepararon en una habitación, más parecida a un pasillo, que al mismo tiempo contenía otra puerta que, luego supe, comunicaba con el quirófano. El quirófano era la cocina, amplísima, típico de esos edificios de categoría de Recoleta construidos en los 50″, contó Muriel.

«Lo único que había en el espacio era una camilla ginecológica. El médico era muy amoroso, me dijo ‘esto va a ser muy rápido, quedate tranquila’. Después me dormí. Aparecí tendida en otra camilla, en el mismo pasillo estrecho del inicio con mi mamá y mi hermana sosteniéndome las manos. El médico se acercó, me dio un beso y me dijo que ya pasó», continuó.

El relato de Muriel conmocionó a todos los presentes a medida que avanzaba. «Yo quedé embarazada a los 23 años. Usaba un diafragma como método anticonceptivo, y todas mis amigas también. Si aún hoy es conflictivo que los hombres usen preservativo, aduciendo pérdida de placer y manipulando así la voluntad de las mujeres, imaginen que hace 20 años el abuso era mucho peor. Nosotros nos poníamos el diafragma y ellos se tranquilizaban. Nosotras también», agregó.

Para finalizar, la actriz remarcó que el debate no tiene que ver sobre la vida y la muerte sino con la legalización del aborto, una práctica que sucede todos los días pero de manera clandestina. 

«Yo no deseaba ser madre forzadamente. No deseaba inscribir mi cuerpo en el orden simbólico de la maternidad por imposición. Mías son mis decisiones y míos son mis derechos. Pero mi cuerpo, está visto, es un objeto político sometido a atenciones ajenas a mí. No se trata de debatir sobre los límites de la vida y de la muerte, porque sino tengo una pregunta para hacerles sobre todo a aquellos que todavía no han tomado posición: ¿qué significa para ustedes una mujer muerta? Acá se trata de aborto clandestino o aborto legal. Sepan que si este proyecto fuera rechazado, llevarán de por vida en sus espaldas a las muertas que de aquí en más produzca la industria del aborto clandestino», concluyó.

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