Jun 132018
 

¿Cuánto tiempo nos lleva superar a alguien? Bueno, eso depende. Extraño a algunas comidas más que a los hombres que luego traigo a casa para Navidad, y echo de menos a algunos hombres con los que me acosté una vez de manera fortuita más que a mis viejos y queridos amigos. En mi experiencia, no hay una lógica real en el proceso de superar a alguien, lo cual defino como: pensar en él ya no te causa dolor, lo que significa que ya no se encuentra entre tus cinco más buscados en Instagram. 

La mayoría de las personas que han experimentado rupturas particularmente brutales están familiarizadas con una cierta ecuación, que tus amigos te dicen en “su intento de ser útiles” o que encuentras a las 2:00 AM al buscar en Google “¿Cuándo la ruptura no me hará desear morir?”. Y la ecuación es la siguiente: Superar a una persona te lleva la mitad del tiempo que estuvieron juntos. Entonces, si saliste con Jeremiah durante ocho meses, y él acaba de terminar las cosas porque “no puede ser un buen novio en este momento”, teóricamente debería llevarte cuatro meses superar su maldito trasero evasivo.

x/2 = y. (En esta ecuación, X es la cantidad de tiempo, en meses, que estuvieron juntos, e Y es la cantidad de tiempo, en meses, que tardarás en dejar de buscarlo en tu historia de Instagram).

Obviamente, el proceso de superar a alguien no es tan simple o reductivo como sugiere la ecuación. Pero tiene sentido por qué las personas se aferran a ello.

“La ecuación es sobre todo una fórmula para que las personas sientan que su dolor tiene una marca de tiempo finita, especialmente si tienen sentimientos fuertes hacia alguien con quien salieron durante un corto período de tiempo y quieren saber que no estarán tristes por mucho, porque ‘se supone’ que ya deberían sentirse mejor para este momento”, dice una amiga con la que hablé acerca de esta historia. “Nunca tenemos exactamente los mismos sentimientos de atracción romántica hacia dos personas, entonces ¿cómo podría ser posible cuantificar una fecha final para dejarnos de sentir heridos?”.

Ciertamente me he aferrado a esa ecuación como una métrica, marcando con gis mentalmente cada día en la celda de la prisión que es mi cerebro, esperando alcanzar el número de meses que sean la mitad del tiempo que salí con la persona. (Nunca he salido con alguien por varios años, ¡no me molesten con eso!).

Y creo que sí, a la mitad de la cantidad del tiempo que estuvimos juntos, los resentimientos disminuyen, pero necesito un poco más de tiempo. A menos que no sea así, y lo supere casi de inmediato porque realmente nunca me gustó tanto. Como ves, es casi incuantificable. Casi.

“Siento que esta ecuación es más o menos una buena guía, y definitivamente no es rígida”, me dijo otro amigo. “Una vez salí de una relación de ocho meses en la que me sentía completamente bien en unos pocos días, y de forma similar diría que me tomó años superar a un chico que nunca fue realmente mi novio, pero del que me enamoré profundamente de durante seis intensos meses antes de que se mudara fuera del país”.

Algunos estudios han intentado identificar el tiempo exacto que lleva recuperarse. Un estudio de 2007 publicado en el Journal of Positive Psychology estableció el número mágico en los tres meses. Los participantes eran 155 estudiantes universitarios que habían pasado por rupturas en los últimos seis meses, y el 71 por ciento de ellos comenzó a sentirse mucho mejor a las 11 semanas. (Habían estado en relaciones de diferentes duraciones y eran una mezcla de abandonados y abandonadores). Un estudio de 2009 encontró que los divorciados toman, en promedio, 17 meses y 26 días para superar sus separaciones.

Pero cada ruptura es diferente porque cada relación es diferente y todos están jodidos en diferentes maneras. Así que no sólo no puede haber un número que sea aplicable a todas las relaciones, sin importar la calidad o duración, sino que no puede haber una ecuación que tenga en cuenta exclusivamente la duración de la relación y no, por ejemplo, qué tan bien se integró la persona en tu grupo de amigos, o si te introdujo a un programa que ahora es doloroso ver porque te la recuerda. Porque con una nueva y desconcertante variedad de maneras de relacionarnos sentimentalmente con alguien —como amigos con derechos, novios o novias, aventuras de varias noches, parejas casadas, relaciones de respaldo, aventuras—, debemos Identificar qué, exactamente, es lo que nos provoca los sentimientos que nos convierten en personas monstruosamente deprimidas hasta que se desvanecen.

Cada ruptura es diferente porque cada relación es diferente y todos están jodidos en diferentes maneras.

Traté de idear una nueva ecuación, tan simple como fuera posible. A pesar de que ya hemos establecido, de varias maneras, que una fórmula nunca podría calcular o proyectar el progreso emocional, a veces necesitamos fijarnos una fecha en la que las cosas ya no estarán tan mal. Porque cuando en el proceso de superar a alguien, sientes que el dolor es interminable; como que tus sueños siempre estarán envenenados con la fantasía de su reunión; como si pensaras en él cada vez que ves a un hombre en la estación del metro. Necesitas una fecha de expiración, incluso una poco científica inventada por un blogger sexual cachondo, para recordarte a ti misma que, al final, el sufrimiento se irá.

Sin embargo, hay algunas variables clave que probablemente me objetarás haber dejado afuera, como por ejemplo: si eres el abandonado o el que abandonó, o si decidiste o no que siguieran siendo amigos después, o si la ruptura fue o no abrupta. No las incluí porque, en mis experiencias y las de las personas con las que he hablado, pueden afectar el proceso de recuperación en formas contrarias, porque estadísticamente pueden cancelarse mutuamente. (Por ejemplo: la ruptura más fácil de superar para mí fue aquella en la que me abandonaron; para mi amiga, ser la abandonada hizo que su relación fuera insoportablemente difícil de olvidar). Si tomaste la decisión de seguir acostándote con tu ex, sin emitir ningún tipo de juicio, simplemente olvídate de la fórmula, tírala a un basurero, préndele fuego y camina directo hacia el océano, porque nada puede ayudarte ahora.

De acuerdo, aquí está la fórmula que se me ocurrió: x/2 + j + l – t + k/2 + r = y.

X = Cantidad de tiempo en meses que estuvieron juntos. Recuerda: no importa si estuvieron en una relación definida o no.

Y = Cantidad de tiempo en meses que te tomará superarlos.

j = x/3 Si no puedes entender bien por qué ocurrió la ruptura, y te sientes confundida tratando de entender lo que pasó, y piensas que estaban realmente muy bien juntos, tienes que agregar más tiempo al proceso de recuperación porque el período de negación/confusión tomará más tiempo. Eso es lo que representa la j. Y la j equivale aproximadamente a un tercio de la cantidad de tiempo, en meses, que estuvieron saliendo. Además, la j también entra en juego si te engañaron. Pero si la ruptura te parece completamente normal, j = 0.

l = 4 ¿Eres blando? ¿Las cosas te molestan la mayor parte del tiempo? Agrega cuatro meses. Si no, l = 0.

t = x / 3 Si, en cualquier momento después de la ruptura, te involucras sentimentalmente con otra persona, y el sexo es bueno y te trata bien, recorta tu tiempo de duelo. Si no estás incursionando en nuevos romances, t = 0. (Un hombre con el que hablé me dijo: “El nuevo sexo es probablemente la forma más rápida de recuperarte de los sentimientos que quedan, especialmente si puedes convencerte de que la nueva persona es mejor que la anterior. Las relaciones a menudo toman la forma de una batalla psicosexual y nada ayuda más a poner a alguien en el pasado que convencerse a uno mismo de que ‘ganó’ la experiencia”).

k = La cantidad de veces que revisas sus redes sociales por día.

r = 3 Si tienes algún conflicto entre bloquear a la persona o permitirle ver tus historias de Instagram para confirmar que aún está interesada en ti, agrega tres meses. Si no, r = 0.

Apliqué esta fórmula a mis relaciones pasadas, una de las cuales aún no he “superado por completo”, y fue muy acertada. Tal vez sea útil para ti. Con suerte, es inútil, y nunca te han lastimado.

Artículo publicado originalmente por Broadly Estados Unidos.

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