Jul 132018
 

Aunque muchos creían que Meghan Markle iba a darle un poco de aire fresco a la ‘tradicional’ monarquía británica, parece que terminó por sucumbir ante sus costumbres.

Desde que se casó con el Príncipe Harry, Markle cambió algunas cuestiones que la caracterizaban y la hacían distinta. Quizás por rodearse demasiado de británicos, que tienen un acento pegajoso (el equivalente del castellano sería la forma de hablar argentina con la española o la neutra) la Duquesa de Sussex empezó a hablar con un tono y palabras inglesas que nunca hubiera siquiera pensado en usar en su California natal. Aunque esto al principio fue un ‘rumor’, se confirmó con la primera salida a solas con la Reina, en donde compartió pequeños diálogos con el público británico como si fuera una más.

Pero eso no fue lo único. Además de su nuevo y ampliado ‘vocabulario’, la cuñada del Príncipe William también cambió su firma. Durante su última visita oficial, junto al Príncipe Harry a Dublin, Irlanda, la morocha firmó el libro de visitas de la casa del Presidente y los fotógrafos aprovecharon para hacer una toma de su firma. ¿El resultado? Se encontraron con que la ‘particular’ firma de la ex protagonista de Suits se había transformado en una más clásica. Los fanáticos de Markle desde sus tiempos actorales le recordaron a los ‘críticos’ que la morocha toda la vida tuvo una caligrafía espectacular, tan así que ha sido contratada para escribir tarjetas a mano, pero igualmente muchos consideraron que este cambio tuvo que ver con su nuevo rol ya que días antes de su boda, su firma lucía más ‘espontánea’ que la nueva.

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