Ago 112018
 

@rfilighera

Es descendiente del ex presidente de la Nación Bartolomé Mitre y pertenece a aquella estirpe que marcó el latido social de un país inmerso en esa mirada penetrante, única y excluyente hacia el universo del Viejo Continente.

Sin embargo, ella, más allá de su identidad de clase, apostó a su individualidad, en todas las áreas, y no cejó en conformar un estilo propio en el que no eludió polémicas ni tampoco circunstancias adversas que maceraron su personalidad y la ungieron en la fortaleza del Ave Fénix.

Ella es Esmeralda Mitre y en charla con DiarioShow.com abordó sin anestesia el recorrido de tópicos profesionales, privados y de actualidad. ”Soy muy parecida a lo que realmente suelo mostrar arribar de un escenario”, expuso en el comienzo del encuentro, para agregar que “he realizado mucho psicoanálisis (durante 9 años y 3 veces por semana con asistencia perfecta) para salvarme de la locura en el sentido más profundo (risas). Por algo soy artista y el arte, en definitiva, nos lleva a los caminos de la oscuridad y del sentimiento trágico de la vida, como diría don Miguel de Unamuno. Es algo de lo que no nos podemos evadir”.

Destacó, en ese sentido, que “para estabilizar mi alma y mi psiquis, apelé luego al estudio y me especialice en la carrera de letras, a la par de haber comenzado tempranamente, a los 17 años, en los escenarios”.

Luego, la consultamos, sobre sus vínculos de pareja y cómo la instalaron en su vida. “Mi pareja más importante ha sido Darío Lopérfido. Él me ha ayudado mucho en los caminos del arte y yo en los suyos. Hubo un intercambio de energía valioso, conviví con él desde que lo conocí y luego me casé. Después, sobrevino la crisis y la separación fue muy dolorosa, más allá de que yo tomé la decisión. Ya había tenido un cuadro de ruptura cuando él había optado por hacer un paréntesis pero, luego, lo analizó y pidió reconstruir la relación. En su momento, ambos nos salvamos la vida. Somos, en definitiva, como dos almas gemelas”.

En relación al polémico episodio que tiene que ver con las declaraciones acerca de la cantidad de desaparecidos durante la última dictadura militar, Esmeralda puntualizó que “se trató de un malentendido. Durante el reportaje que me hizo un portal, basándome en un análisis propio de la Conadep, había dicho que quizás la cantidad de desaparecidos pudo haber sido menor en relación a las cifras que generalmente se emplean. La gente no escuchó el audio y leyó la reproducción escrita en la que se me había suprimido la palabra “quizás”.

Yo no negué nunca nada. Simplemente expresé que, reitero, quizás podía ser una cifra menor. Me modificaron mi declaración y, en consecuencia, después, me cortaron la cabeza. Insisto, además de modificarme mi pensamiento, sacándome un término fundamental de lo que estaba expresando, situación que entiendo fue bastante perversa, también creo que en todo esto hay una cuestión de envidia. Yo no soy creída para nada; sin embargo, ser rubia, buena actriz e inteligente es algo que no te perdonan”.

NOTA COMPLETA