Ago 112018
 

@perez_daro

La dinastía continúa. Y la fuerza del rock metal sigue generando capítulos decisivos. Desde aquellos tiempos pretéritos, desde su formación misma, allá por 1973, en Nueva York, la emblemática banda nortemericana Kiss constituyó un estilo único en materia de puesta de show. Su maquillaje facial, sus trajes al mejor estilo de héroes de historietas, sus extravagantes gustos, su misterio y su leyenda en sí le fueron poniendo singular atractivo a una propuesta musical única. Con el liderazgo de Gene Simmons (bajista) se fueron integrando, luego, Paul Stanley (guitarra), Peter Criss y Ace Frehley en guitarra.

Con más de 80 millones de discos vendidos, participaciones en filmes y recorridos a nivel internacional, la banda puso un antes y un después en materia del rock pesado. Banda y propuesta traspasaron las barreras del tiempo y del espacio y generan también homenajes. En nuestras tierras, a modo de tributo y especial recreación podemos citar a Kiss My Ass (uno de los clásicos discos del grupo), sangre criolla que acaba de cumplir 10 años en la personificación de la popularísima banda. Nuestros muchachos son: Richard (Simmons), Sebastián Gava (Stanley), Dukke (Criss) y Fernando en la piel de Frehley.

Para cada uno de ellos meterse en la humanidad de estos polémicos héroes del rock de todos los tiempos significa “un verdadero acontecimiento que esta poblado de desafíos. Nosotros tenemos nuestros propios proyectos musicales pero Kiss nos agrupó y le pusimos registro a un grupo de laburo que tiene un denominador común: el amor incondicional por Kiss”.

Todos entienden que “en cada actuación no dejamos el menor detalle librado al azar. Los seguidores de este grupo son muy exigentes y te piden que los shows se conviertan en desarrollos casi idénticos de nuestros ídolos. Por eso hacemos un trabajo riguroso de documentación y apelamos a mucho material de archivo. Nos vemos en la obligación de sacar hasta el más mínimo detalle de la banda”.

Para ilustrar sobre lo que significa la aventura de emplazar un show a lo Kiss, en otro momento de la charla, destacaron: “Las luces, la escenografía, la pirotecnia, los efectos especiales nos llevan una estructura de enlace entre show y diseño, apasionante pero sumamente agotador”.

También reseñaron que “Kiss se mantuvo en vigencia por su potencia arrolladora, su versatilidad para transitar otras líneas del rock y así poder extender su música de generación en generación”.

A modo de declaración de principios, los émulos de estos clásicos del rock afirman que “lo nuestro está dirigido siempre a toda la familia, sin distinción de clases ni de edades”. Presentaciones Kiss My Ass cumple 10 años de recorrido por escenarios locales y también a nivel internacional. Hoy, nuevamente, a partir de las 20, se presentarán en Acatraz, local ubicado en el barrio de Almagro; en tanto, el 25 del corriente mes lo harán en San Miguel. Posteriormente, realizarán una importante gira por diferentes localidades del interior del país para culminar con una serie de espectáculos a realizarse en Bolivia, Paraguay y Chile.

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