Sep 222018
 

@perez_daro

Michel Peyronel es parte de la historia de la música argentina, por haber sido piedra fundacional del primer grupo de rock pesado. Junto a Pappo, Viticus y Boff Serafine creó Riff, dejando todo de cabeza con sus inolvidables canciones. Sobre esos míticos años, el baterista recuerda que “fue mágico porque era bastante difícil de etiquetar«.

«Con las grandes bandas pasa eso. Determinar el estilo de Queen o The Police, salvando las distancias, puede ser complicado. Estuvimos en ese momento histórico donde nadie andaba haciendo ninguna cosa fuerte y contestataria ni remotamente parecida a la nuestra. Si bien no hacíamos canciones de protesta, la movida en sí era un grito de rebelión. Y estábamos solos, que era algo bueno y malo a la vez, porque es más fácil cuando existe un movimiento y no te miran raro ni te echan de lugares”. Esta noche se presentará con Humanoides disidentes en el festival “Que sea Rock”, donde tocarán junto a La Naranja en el Teatro Flores.

Sobre este presente, declara que “Con Humanoides prevalece el power y el ritmo. Es lo más importante. Es una especie de punk metal. Pero no nos cerramos a nada, agarro para donde me de la gana”.

 

 

Desde los 70 hasta hoy, el estilo de Michel para tocar la batería fue enérgico, según él porque “es la única forma que conozco de hacer música, mal pero fuerte”. Al pronunciar esa frase, le viene enseguida el recuerdo de Pappo: “Antes de que pasara lo de Pappo, estábamos pensando en hacer un disco nuevo con Riff, y se iba a llamar Mal pero fuerte . Ese fatídico fin de semana me dijo que fuera a verlo, para ver los temas nuevos. Y mirá, si hubiese ido quizás no hubiese pasado lo que pasó. Pero el destino es así, no hay con qué darle. Quizás iba, salíamos juntos con las motos y me la daba yo también”.

Peyronel es fanático de las motos, y desde ese conocimiento, recuerda la muerte de su amigo: “A mí me ha pasado eso de salir con la moto en un estado que no debía. Una vez me di un terrible palo en un estado que no podía manejar. Alguien tiene que sacarte las llaves. En moto no da salir así porque no perdonás nada. La Ruta 5 es de terror. Se hubiese tirado de un décimo piso y la hacía más fácil. Una locura que, es así, se dio así. Ahora con mi moto, no tomo más alcohol, no conviene combinar las dos cosas. Igual, es difícil bajarse de la moto. Mientras me pueda subir, voy a seguir haciéndolo”.

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