Sep 302018
 

@Perez_daro 

«Perdieron la guerra, ustedes ya no son presos, son rehenes”, le dice uno de los oficiales a Pepe Mujica (Antonio de La Torre), en un intento más de doblegarlo, tanto a él como a sus compañeros Mauricio Rosencof (Chino Darín) y Eleuterio Fernández Huidobro (Alfonso Tort).

Sin tener la intención de narrar épica, la película “La noche de 12 años”, se mete en los tiempos oscuros de la dictadura uruguaya, para contar como estos tres presos, se transformaron en objetos de un experimento: En vez de fusilarlos, la idea fue sacarlos de sus celdas y llevarlos a un lugar secreto para volverlos locos. Los hombres fueron torturados de diversas maneras, tratando de arrebatarles la humanidad, la integridad, como si eso fuese posible, durante 12 años de confinamiento.

“Lo que hice fue porque creí en lo que hacía. Sé cuál es peso de mi cruz. Pero usted ¿sabe el peso de la suya?”, dirá Fernández Huidobro a uno de sus captores, explicándole que nada podrá torcer su alma ni sus pensamientos. Con esta línea como síntesis, se denota que la película extiende su mano para que indaguemos en nuestras propios motivos, que nunca dejemos de tener presentes, ante todos nuestros actos, en nuestras causas y consecuencias.



 

El director Álvaro Brechner realiza esta película que más allá de su sentido artístico, también intenta reivindicar valores a través de la reconstrucción de los hechos históricos. Sin embargo, más allá de su potencial documental, el filme logra emocionar y reflexionar también a través de las licencias poéticas, bien remarcadas, que crean una estética cruda, dramática, pero extremadamente encantadora.

A pesar de tratarse de historia de Uruguay, no habrá manera de que el relato no toque alguna fibra a los argentinos, y los latinoamericanos en general, porque es la historia reciente de todos, esa que deseamos irrepetible.

Una película uruguaya que dará que hablar.

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