Oct 112018
 

El dolor de hombro es muy frecuente en todas las edades, y suele ser muy molesto porque no deja dormir por las noches, al comprimir los tejidos dañados.
Esto genera un mal descanso e impide realizar las tareas cotidianas, lo que provoca una molestia generalizada. Esto claramente altera la calidad de vida de las personas ya que no pueden vestirse sin sentir dolor, les cuesta peinarse, y no pueden realizar las actividades básicas del día a día.
Una de las patologías más conocidas vinculadas con el dolor de hombro se sitúa en la zona del “manguito rotador”, un conjunto de músculos y tendones (supraespinoso,
infraespinoso, subescapular y bíceps) que van pegados a los huesos de la articulación del hombro y que permiten que éste se mueva y se mantenga estable. Con el tiempo y el uso, los tendones del hombro que pasan entre dos huesos (acromion y cabeza del húmero) se desgastan, lo que produce degeneración en los tendones de la zona. El riesgo aumenta con la edad.
Además, las personas que realizan movimientos repetitivos por encima de la cabeza en sus trabajos o deportes sufren con mayor frecuencia lesiones del manguito de los rotadores.
Hasta el momento, para el tratamiento de esta dolencia solía indicarse sesiones de kinesiología y antiinflamatorios, pero muchas veces no se lograban los resultados esperados.
Sin embargo, en el último tiempo se ha comenzado a aplicar la técnica que utiliza el plasma rico en plaquetas (PRP) para regenerar el tendón lesionado.
Si bien el PRP es más conocido por su uso en dermatología y estética, ha demostrado ser altamente efectivo para regenerar tejido y forma parte de lo que se conoce como
terapias regenerativas.
Efectividad
Su aplicación, guiada por ecografía, presenta una tasa de efectividad para el tratamiento del dolor del 70 al 90 %, y entre los tres y seis meses se pueden apreciar los resultados finales. En los tendones estimula la regeneración del tejido
dañado reparando cualquier tipo de patología tendinosa y ligamentaria.
Este método utiliza la propia sangre del paciente para obtener los factores de crecimiento liberados por las plaquetas, que, al aplicarse en el sitio de lesión, estimula
la regeneración y reparación del tejido. El procedimiento consiste en extraer sangre al paciente, luego centrifugar la muestra para separar la parte de plasma donde se
encuentran concentradas las plaquetas, e inyectarla en el lugar de la lesión. La efectividad de esta técnica depende de la habilidad del profesional y de la concentración de plaquetas inyectada, así como también del tipo de plasma
indicado para cada patología.
Al inyectar el PRP en la lesión se genera, en primera instancia, una inflamación que es la base de la proliferación y curación. Por eso, en los primeros momentos puede producir molestias que duran entre uno y cinco días. Pero, luego genera alivio ya que comienza la reparación de los tejidos.
Además de la lesión del manguito rotador, existen otras también vinculadas al dolor de hombro que pueden ser tratadas con PRP, con resultados muy satisfactorios, como
la tendinosis (antes conocida como tendinitis); la lesión del tendón del supraespinoso; la tendinopatía del subescapular, y la artrosis de hombro.
El plasma rico en plaquetas resuelve una patología frecuente a toda edad, siendo la
más habitual la del manguito rotador.

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