Oct 192018
 

«Caso cerrado» es uno de los programas más exitosos a nivel internacional, pero especialmente en el área de América Latina. Todas las semanas, la doctora Ana María Polo sorprende a su público con casos de lo más desopilantes, donde todos los involucrados son invitados a contar su parte de la historia. Llegando al final de cada episodio, la abogada tiene la posibilidad de «cerrar» el caso, dándole un fin al conflicto.

Pero lo cierto es que los casos que se cuentan en el programa muchas veces superan la línea de lo verosímil. Hermanas que se enamoran, personas adictas a canciones, una madre que quiere obligar a su hija a actuar con ella en películas porno y un hombre que ve el futuro en los glúteos de las personas fueron tan solo algunos de los casos que generaron mucha sospecha en el público. 

¿Es todo inventado? La respuesta más simple sería que si, que todos los invitados son actores y que detrás de cada caso lo único que hay es un guionista excesivamente creativo. Pero no, la cosa es aún más compleja. Es que en realidad el programa se nutre de un popurrí: muchos son casos reales, interpretados a veces por sus protagonistas y a veces por actores, otras veces son exageraciones de historias verídicas y, en otras ocasiones, son simplemente inventos.

En una entrevista con el diario Clarín, la misma doctora Polo confesó que muchos casos son inventados. Sin embargo, aclaró que siempre hay un criterio para la creación. «Para mí el valor está en la lección, en la moraleja, no en quién lo sufre. He visto casos que me han parecidos farsas, fabricados y los he desestimado», explicó la abogada, quien también afirmó que ella nunca sabe si es un caso real o no, ya que trata de mantenerse siempre imparcial. 

Vos, ¿le crees?

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