Oct 232018
 

El japonés Issei Sagawa estaba obsesionado por buscar a la mujer perfecta”. Así fue como asesinó a una joven de 25 años comiéndosela en 1981 y luego ser condenado apenas a dos años de prisión gracias a los informes psiquiátricos.

El asiático se convirtió en celebridad. Sacó un libro y ahora protagoniza un documental. Fue hasta actor porno.

“Cuando me encontré a una mujer en la calle, me pregunté si podría comerla. Le metía la hoja de un cuchillo en la garganta y fingía que iba a matarla. Después, dejaba que ella hiciera lo mismo conmigo. Pero aquella mujer no me interesaba. Simplemente jugaba con ella a un macabro juego. Fue un primer paso hacia lo inevitable”, explicó durante el juicio, en referencia a una profesora alemana.

Pero Sagawa tenía planes aún más macabros. Dejó Tokio y se fue a París a continuar sus estudios. Su aspecto físico -1,50 metros de altura y 40 kilos- estaba totalmente alejado de la típica imagen de un asesino. Y su víctima fue Renée Hartevelt, una holandesa de 25 años. La tarde del 11 de junio de 1981, en lo que parecía ser un día de estudios, Sagawa cometió su crimen. Le disparó con un rifle calibre 22 que tenía escondido en el armario y le dio muerte instantánea.

“La tentación fue para mí demasiado fuerte. No supe resistir. La desnudé y abusé de su cuerpo. Después comencé a cortarla a trozos. En aquel momento pensaba que ésa era la mejor manera de esconder su cadáver y de sacarlo de mi casa. Mientras cortaba aquel cuerpo con un cuchillo eléctrico, yo no era Issei, era un médico. No era un médico, era un diablo. Era Mefistófeles en persona. Cortaba y fotografiaba”, declaró el nipón en el juicio, donde confesó lo ocurrido.

Finalmente, el juez sentenció al caníbal a dos años de prisión a causa de sus desequilibrios mentales. Tras cumplir la condena, el hombre fue extraditado de regreso a Japón. En libertad, inició su ascenso mediático con un libro (“Cartas a Sagawa”, vendió más de 300.000 ejemplares) y luego con la publicación de sus memorias que tituló “En la niebla”.

Actualmente, Sagawa vive en Tokio bajo una identidad falsa, escribe libros sobre canibalismo, participa como actor porno en películas para adultos.

¡Un asco!

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