Oct 282018
 

@LuisVenturaSoy

Muchas veces me pregunto si aquellas mujeres recatadas con respecto a sus vidas privadas y a sus prácticas íntimas, que quedaron sepultadas por estas diosas del destape con perfiles de reinas fatales que ratonean con sus fotos en las tapas de las revistas, son las mismas que las de antes.

Esta semana, Griselda Siciliani disparó: “Las solteras nunca estamos tan solas. Siempre hay hombres lindos, divinos e interesantes por ahí…”, mientras se muestra envuelta en sábanas vaporosas e insinuantes, con piel bien producida y posturas que distan mucho de quien nos llenó de ternuras en sus imágenes con su hijita Margarita, la heredera de Adrián Suar.

Hoy resulta que aquella actriz que apostaba a la actuación y al perfil bajo cambió el chip y aparece como una fogosa diosa de la líbido con declaraciones que hasta parecen pesar en la boca de alguien que fuerza posturas para aparecer más devoradora de miradas.

Griselda Siciliani

¿Cuál es la verdadera, aquella mamita simpática y compradora o esta leona de todos los vientos que habla contundente y sorprende con actitudes que no le conocíamos? Lo mismo que Florencia Peña, que salvo sus declaraciones políticas e ideológicas, nunca se había metido en cuestiones sexuales y de multiplicidad de amores. Es la mujer que hoy sale mostrando sus glúteos tatuados de inscripciones y exhibiendo aquellos mismos senos que se operó por pudor en sus años juveniles.

¿Qué pasó con aquella “Pechocha” que elegía el recato y el súper respeto a esta explosión mediática con la que insiste en superar las declaraciones impactantes después de haber doblado el codo de los 40? Es la mamá de Juan, Tomás y Felipe desde otro lugar. A cuál de las dos mujeres que fueron o que son hay que creerles. A aquella que evitaba los titulares, las tapas y los fotógrafos, o a esta que de la noche a la mañana cambió el perfil y el discurso de otros tiempos.

Florencia Peña

Como también le pasa a Jimena Barón, la cantante y autora de “La tonta” que ahora sale abiertamente de cómo elige a sus hombres y las legiones de masculinos que la atraen cuando la recordamos formando parte de ficciones costumbristas con personajes tranquilos, reservados, que hoy han mutado por libros en donde mantiene escenas de amor y de sexo en los ascensores.

También es la mamita del pequeño Morrison que supo tener con el goleador Daniel Osvaldo, pero su cambio de rumbo visual y discursivo no deja de sorprender porque hasta parece otra Jimena Barón paseando sus tangas reducidas y playeras por las mejores arenas y mares del planeta.

Jimena Barón

Los tiempos cambian y nuestras mujeres más tranquilas salieron a pasear sus nuevas elecciones de leonas y lobas que no dejan de impactar en las tapas de diarios y revistas. Ahora ellas decidieron contar lo que antes callaban. Te lo digo yo.

Te lo digo yo.

NOTA COMPLETA

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