Oct 312018
 

Mario Esteban levanta los brazos por encima de su cabeza. Todos lo miran con atención. Los arcos de las violas y los cellos entran en contacto con las cuerdas, expectantes a la orden que están por recibir. Los brazos caen y con un estruendo empiezan a sonar los primeros acordes de «JiJiJi» de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Para este momento del show, la gente ya está parada y canta a viva voz.

La incongruencia inicial que puede llegar a generar la propuesta de «Un concierto redondo: homenaje sinfónico a Patricio Rey»se supera rápidamente al escuchar el resultado que sale del conjunto compuesto por 40 personas y dirigido por el propio Esteban, la persona detrás de los arreglos que acercan a las canciones de Skay y el Indio Solari, con la música académica.

«Al rock lo define la parafernalia que tiene alrededor. Lo eléctrico le da su identidad al rock, pero si vos lo descontextualizás y tocas la melodía sola con un instrumento antiguo y la situás en un lugar silencioso y contemplativo como un teatro, inmediatamente lo que hacés es desnudar a la música y dejarla expuesta ante la gente», reflexiona sobre el vínculo escondido entre ambas sonoridades y añade: «Ahí la gente tiene que escuchar la melodía y la armonía, y la música de los Redondos tiene unas melodías que son muy hermosas».

«En general lo que pasa es que al comienzo del concierto la gente ya agita y a veces se escucha más la gente cantando que la orquesta. Pero hay un punto en que se equilibra la balanza y la gente empieza a preferir escuchar y ahí se arma un susurro de canto en la platea muy atento a la música. Se arma como una velocidad crucero», cuenta el docente y arreglador, que llegó a los Redondos de manera fortuita, gracias a un amigo del secundario que le prestó «Un baión para el ojo idiota».

El show dedicado a la obra de Patricio Rey comenzó como una obra de 18 canciones en un teatro en Mar del Plata. Ahora, que se presentarán en el ND Teatro el próximo 9 de noviembre, ya con 40 temas en el repertorio, el conjunto tiene para elegir.

«No sabemos si el Indio o Skay saben de nuestra existencia. Para nosotros sería un sueño tocar para el Indio», reconoce Mario. Si en algún momento eso sucediera, el resultado probablemente sería el mismo que cada vez que tocan para su público: un momento único.

Mario Esteban capitanea una orquesta muy particular.
La Sinfónica rock recrea a Los Redonditos de Ricota.

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