Dic 082018
 

Este jueves en Todas las tardes, Maju Lozano y su equipo recibieron la visita de dos jovenes quienes habían sido golpeadas por la pareja de una de ellas y toda la situación quedó registrada en cámaras de seguridad. Mientras las víctimas relataban lo sucedido, la producción del programa avisó que en un móvil tenían en vivo al acusado.

Si bien en la cara de la conductora se notaba su incomodidad, sacaron al aire a Maximiliano Gabotto y le preguntaron por lo que había pasado. Al intentar justificar su reacción, Maju no soportó lo que estaba diciendo y decidió sacarlo del aire inmediatamente.

“Pará, pará, pará. Yo agradezco enormemente el gran esfuerzo de llevar al móvil a este reverendo hijo de mil puta, no me interesa escucharlo”, expresó la conductora y luego explicó porqué lo hizo: “Es un nivel de locura que yo tenga enfrente a un tipo que me viene a justificar porqué le pegó. ¿Estamos todos locos? Este tipo tiene que estar en la cárcel”.

Este sábado, la conductora charló con el programa radial Modo sábado y se refirió a lo sucedido: “Hemos tenido grandes momentos feministas en el programa. Y en el momento, uno no sabe bien qué hacer porque no quiere arruinar un laburo de producción pero hay cosas que por ahí no está bien dejar pasar”.

“Si hubiera podido pasar atrás de la pantalla lo hubiera hecho… uno se va enervando. Veníamos cargadas con el tema de Rodrigo. Cuando me avisan por la cucaracha que estaba el móvil con este tipo, uno se da cuenta que son segundos que tiene para decidir en televisión, pensé que estaba bueno que se le viera la cara a este tipo. Y que la gente pudiera identificar quién era este hijo de re mil puta. Y cuando lo escuché hablar me empezó a correr un fuego terrible porque me parecía realmente siniestro su relato. Y ahí pensé: ‘¡esto no! Esto no está bien, no me importa cuánto mida’. Yo dudo mucho en qué sí y qué no. Pero es hasta donde te dan las tripas para hacerlo”, expresó. 

Además, contó que recibió distintos comentarios sobre lo que pasó: “Hubo personas que me decían que lo hubiera dejado hablar y se hubiera hundido solo pero a mí me pareció muy violento que él estuviera hablando con esa liviandad casi confirmando lo que ella sospechaba: que era la culpable. Y a mí me dio más la sensación de cuidarla a ella que de lo que pasaba en el aire. Yo no soy periodista. A mí me sale más de las tripas y mil veces me equivoco”

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