Dic 152018
 

Tras la denuncia pública y penal de Thelma Fardín a Juan Darthés por abuso sexual en Nicaragua, durante una gira teatral de «Patito Feo», muchas famosas salieron a contar sus experiencias. 

Algunas de ellas son Mery Del Cerro, quien confesó que fue violada a los 11 años mientras que Eva De Dominici contó recientemente que fue acosada por un director cuando era menor de edad. 

Pero no son las únicas, cada vez son más las mujeres que alzan la voz y cuentan que atravesaron por estas lamentables y dolorosas situaciones.

A través de sus redes sociales, Magui Bravi recordó que a sus 19 años sufrió un intento de violación. 

«No quería contarlo, quizás, hasta por vergüenza. Pensé mil veces cómo iba vestida ese día. Si yo tenía algo de culpa. No soy una mina que le guste mostrarse débil. Y cada vez que lo recuerdo me desarmo. No puedo grabarme, pero quizás pueda escribirlo y quizás ayude a alguien más a seguir hablando», comenzó a relatar en su cuenta de Instagram.

«Hice terapia por años, pero no olvido. Tenía 19 años. Buenos Aires. Mi vida era la facultad, el baile y me preparaba para ser azafata. Parece que fue ayer con todo lo que leí estos días. Tarde-noche, saliendo del subte me tocaron el culo, normal. Tiré un par de puteadas y todos miraron para otro lado. Intuyo que fue el mismo el que me siguió. O quizás no. Y yo no me di cuenta», continuó.

Luego expresó: «En la puerta de mi edificio un hombre desconocido me dijo que era del quinto y me empujó para adentro, muy rápido, trabó la puerta con algo y me tiró al pasillo. Me ahorcaba y trataba de violarme. El único segundo que me sacó las manos del cuello y del cuerpo fue para pedirme que me desvista. Le pedí llorando que pare y traté de defenderme. Me pegó, me tiró al piso y me llenó de patadas. Mientras se desabrochaba el pantalón».

Me ahorcaba y trataba de violarme (…). Le pedí llorando que pare y traté de defenderme. Me pegó, me tiró al piso y me llenó de patadas. Mientras se desabrochaba el pantalón».

Y concluyó: «Recién en ese momento se escuchó el ascensor y salió corriendo. Después de eso, todo acoso laboral y abuso de poder que viví, y fueron muchos, dentro del ambiente artístico fueron soportados por un umbral de dolor altísimo, casi como si fuera algo normal. Esto tiene que terminar. Hoy siento que no estoy sola. Gracias Calu, gracias Thelma. Gracias a todas las que están hablando. Esta ola no va a parar. Y que caigan todos. Se va a car. Mirá cómo nos ponemos».

«Todo acoso laboral y abuso de poder que viví, y fueron muchos, dentro del ambiente artístico fueron soportados por un umbral de dolor altísimo, casi como si fuera algo normal».

 

El estremecedor relato de la bailarina.

NOTA COMPLETA

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