Dic 302018
 

La moda ha sido parte de la historia del feminismo, como herramienta de lucha y fortaleciendo a la mujer. Pero, también estuvo en el centro de la polémica en reiteradas ocasiones, ya sea por difundir una imagen irreal del cuerpo femenino o por frivolizar el movimiento feminista. La cuestión tomó relevancia en los últimos años con algunas colecciones que adoptaron la consigna de igualdad de género y el cambio de paradigma que se generó gracias a movimientos como el del pañuelo verde en Argentina (que también se extendió por Latinoamérica) y el #MeToo en Hollywood.

Foto de Conrado Moreno.

El mundo del diseño se hace eco de la actualidad, así lo refleja la creciente cantidad de campañas inspiradas en el empoderamiento femenino y diferentes acciones en conjunto con entidades no gubernamentales con el fin de promover un mensaje de «bellezas reales» representado por mujeres de distintas razas y características físicas.

En los últimos años, las grandes casas de la moda internacional y los diseñadores que las lideran decidieron participar activamente en la lucha por la igualdad de género. Una de las primeras firmas en involucrarse fue Chanel, cuyo diseñador Karl Lagerfeld hizo del feminismo el protagonista de uno de sus más icónicos y recordados desfiles. La puesta en escena incluyó la reconstrucción de una calle parisina dentro del famoso Grand Palais y culminó el evento con una manifestación en apoyo a la liberación de la mujer y sus derechos. Entre las modelos se encontraban Giselle Bundchen y Cara Delevigne, quienes llevaban pancartas con frases como «hagan la moda, no la guerra», «divorcio para todos» y, el nombre de la campaña «He for she» (Él por ella), cuya vocera fue la reconocida actriz Emma Watson.

La marcha feminista en el desfile de Chanel del 2014.

Y si de referentes feministas se trata, es imposible no nombrar a la creadora de la firma, Coco Chanel, una revolucionaria en los años `30 y símbolo de la liberación femenina de esa época, con sus creaciones de trajes de dos piezas y la mezcla de prendas que hasta entonces eran consideradas masculinas con las de las mujeres.

Ya en julio del 2016, Marìa Grazia Chiuri llegó a Dior, siendo la primera vez que esta firma elegía a una mujer para su trono. Su colección de primavera/verano 2017 incluía una camiseta con la inscripción «We should all be feminists» (Todos deberíamos ser feministas), una frase que pertenece a una charla TED -más tarde convertida en libro referente del nuevo movimiento- de la activista y escritora nigeriana Chimamanda Adgozi Adichie. Una sencilla remera envió un sólido mensaje para reivindicar la igualdad, y aunque muchas veces las expresiones revolucionarias y la moda deciden no mezclarse, la apuesta de Dior probó ser un éxito, tanto en las ventas (un porcentaje fue donado a la ONG de la cantante Rihanna) como por su impacto social, demostrando que se puede plantear una postura ideológica sin comprometer el negocio. La camiseta se transformó en una bandera más del movimiento feminista, dentro de la industria y en la sociedad. De hecho, su lema pudo verse en los carteles que llevaban las mujeres participantes de la “Women`s March” (Marcha de las mujeres) en Estados Unidos y el resto del mundo.

La remera de Dior se convirtió en un símbolo de la lucha.

Doce meses después, la firma italiana Missoni repartió en su desfile el accesorio que se convirtió en el símbolo de aquella marcha en la que participaron cerca de 1.000.000 de feministas. El gorro rosa o «pussy hat» fue el protagonista de la protesta realizada tras la llegada de Donald Trump a la presidencia y a raíz de sus dichos misóginos y racistas. La mayor concentración se dio en Washington, pero también se sintió en todo Estados Unidos y distintas ciudades de Europa.

Los gorros rosas de Missoni.

En respuesta a un consumidor cada vez más concientizado, las marcas ponen el foco en los aspectos sociales. Benetton, por ejemplo, lleva años colaborando con las Naciones Unidas en el Programa de Empoderamiento de la Mujer. Calvin Klein participó de una iniciativa en conjunto con la ONU para promover la igualdad laboral en las empresas. En medio del incipiente compromiso de algunas marcas con la cuestión de género, muchos casos se vieron oscurecidos por las profundas contradicciones del mercado, como las condiciones de esclavitud en las que se encuentran muchas mujeres en la industria textil mientras fabrican remeras que permiten a las firmas lucrar con la consigna de género.

Lo cierto es que los mensajes feministas en el mundo de la moda se están multiplicando y, aunque este espacio, tanto como expresión artística y como productor de bienes materiales, tiene mucho que aprender, toda visibilización de la causa por la igualdad vale y mucho. Si a lo largo de la historia la moda supo reflejar la revolución por la liberación femenina, puede y debe ser una herramienta de lucha en estos días, porque es cierto, todos deberíamos ser feministas.

 

Mini Tips

Empoderadas

La marca local Pauer ofrece modelos de remeras unisex 100% algodón con mensajes feministas. Los productos se consiguen por venta online o a través de sus redes sociales.

 

Lectura: “Todos deberíamos ser feministas”

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie se rebeló contra el machismo en una famosa charla TED que luego se transformó en el libro récord de ventas. La autora comparte sus experiencias y enumera los micromachismos cotidianos a los que las mujeres están expuestas.

 

Serie: “El cuento de la criada”

Creada por Bruce Miller en 2017 y basada en la novela de Margaret Atwood de 1985, se convirtió en la serie más exitosa y galardonada del momento. El relato de impronta feminista planteó una gran controversia por sus duras escenas.

El movimiento traspasó a la industria de la moda.

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