Feb 102019
 

@Perez_daro

 

“Ponerse tacos no es crecer”, le dice Teo (Andrés Ciavaglia) a Lola (Paula Reca) en una discusión. Hay tensión entre ellos, por la pareja que fueron, por los miedos que ocultan, y el pasado que dejaron atrás.

“Tampoco tan grandes” habla de esos roles que se supone debemos cumplir todos a determinada edad, como si la madurez se tratara de volverse cínico en el amor y otras cosas que sentimos o deseamos.

Un viaje al sur pondrá a estos dos personajes de frente a sus conflictos personales y también se verán reflejados sobre lo que pudieron haber sido juntos. Federico Sosa sorprendió con su film “Yo sé lo que envenena” (2014), una comedia simple que sabía qué contar y cómo contarlo.

Con su segunda película, “Tampoco tan grandes”, la temática se repite y aquella forma de narrar que lo había convertido en una especie de revelación dentro del mundo del cine nacional, hoy se ve más pulida y contundente.



En sólo 80 minutos, el cineasta se las arregla para contar la historia de Lola, una chica que descubre que su padre, a quien no conoció, falleció y le dejó un terreno como herencia.

Por diferentes circunstancias, emprende el viaje para ver a un abogado en Mar del Plata y luego a Bariloche junto a Teo, su ex pareja, a quien tiene agendado como “Nunca jamás”, referencia de prohibición que casualmente es el país imaginario en el que vive Peter Pan, donde los adultos tienen la entrada prohibida. El grupo de viaje se completará con Rita (María Canale), hermana de Teo, y Natalio (Miguel Ángel Solá), pareja del padre de Lola.

 

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