Jul 012019
 

Por Hugo Ferrer, director del Grupo Crónica

 

Hago la pregunta que les hubiera hecho Héctor: ¿tuvo rating el homenaje?

-Sí, por supuesto.

Así, Anabela Ascar empezó a recordar y a vivir su nueva vida, después del último adiós a Héctor Ricardo García, quien descansa en el nicho 32257 del primer subsuelo del cementerio de Chacarita. En el pasillo oscuro, estábamos con la doctora Patricia Dubor, el director del Diario Crónica, Alejandro Olmos, y el conductor de Crónica HD Gustavo Chapur.

-¿Qué voy a hacer ahora? ¡Lo cuidé las 24 horas!

Anabela no dejaba de saludar, mientras nos contaba con pasión las últimas horas. De repente, mientras no dejaba de nombrarlo, abrió su celular. Nos mostró un video de 10 segundos y una foto. Las últimas imágenes de Héctor con vida.

El viernes 28 por la tarde, ella le hizo cumplir, sin saberlo, su último deseo: Héctor quería ir al supermercado Jumbo de Palermo, el lugar de paseo elegido por ambos durante años los sábados a la tarde. Además de las compras para la casa, ahí elegía artículos de librería, entre ellos los marcadores azules y rojos para subrayar las hojas de rutinas de programación. Guardaba los tickets. Así comparaba la evolución de los precios y la inflación. Tenía su Indec propio.

Como no podía caminar, Flor, la enfermera venezolana que lo asistía, le acercó la silla/carrito. Héctor se subió. Apretó el acelerador automático y empezó a andar entre las góndolas. Vimos el video. Lo vi. Héctor quería seguir viviendo. Flor jamás supo de la magnitud de a quién estaba cuidando. Quizás contagiada por la intuición de García, lo filmó desde atrás. También le sacó una foto de frente. La vimos. La vi. Siempre que hay foto, hay video. También ese era un mandato de don Héctor.

Compraron los ravioles y fueron a la casa de la calle Echeverría, su “otro estudio” de tevé. A través de señas, porque no podía hablar, ya le había adelantado a Anabela que no comprara los antibióticos. “Los compré igual”. Le hizo el gesto con la mano derecha de que no era necesario porque “ya se iba”. García tuvo el adelanto de su propia primicia, la de su muerte. Conmueve escuchar el relato de Anabela.

Héctor era así

En el living, la pantalla de Crónica encendida. Eran casi las 22. Anabela preparó los ravioles, luego acompañó a la puerta a la enfermera. Cuando volvió, nacía la noticia que conmovió a todo el país y al mundo periodístico. Desesperación. Llamados. Ambulancias. Intentos de reanimación. Adiós. A partir de ese momento, Anabela se convirtió en la productora periodística de la mejor despedida que podía tener. Ella lo asume de esa manera. Él no quería velatorio. Una cama, dos veladores a los costados, luz baja y la pantalla de Crónica todo el día encendida. Y Héctor. Según nos reveló, imagina que “él escuchó todo el homenaje que le hicieron”.

Mientras, en la cocina, estuvo siempre la madre de Anabela. Fue la única compañía de dos protagonistas: García eterno y el sonido e imagen del canal que creó. “Yo salía y volvía de hacer los trámites en la cochería, no me la podía llevar conmigo”.

A pocos metros, sobre el escritorio quedaron las hojas con los detalles de la programación que estaba armando para el nuevo canal que iba a salir desde Riobamba 280. Ya lo tenía equipado. “Soñaba con un homenaje a los músicos y show de antes, amaba el archivo y estaba armando programas especiales”.

El domingo 30, antes del frío mediodía fue la despedida final, bajo un cielo plomizo, rodeado de amigos y familiares, también el CEO del Grupo Crónica, Raúl Olmos, y su vicepresidente, Marcelo Carbone; y mucha gente que estuvo muy cerca de él, como su secretaria Anita.

En el responso se cantó “A mi manera”, casi una síntesis de lo que fue su vida. El “cura rockero”, César Scicchitano, dijo: “LLegó hasta acá como un hombre común, como lo que fue, un hombre del pueblo”. Había varios fotógrafos y cronistas. Crónica lo transmitió “en vivo y en directo”. Como él quería.

Fue Primicia.

El último adiós. (Crónica/Paredes)

NOTA COMPLETA

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