Jul 112019
 

La mayoría de los nutricionistas coinciden en que lo mejor es una alimentación balanceada.
¿Pero cómo se hace para mantener una buena reserva de energía, especialmente durante el invierno y enfrentando al frío, sin aumentar de peso? ¿Es conveniente hacer cinco comidas al día, o es mejor hacer tres?
Los especialistas coinciden en que no hay reglas fijas. Cada uno debe evaluar por sí mismo si se siente mejor con tres o cinco comidas al día. Para el desarrollo del peso corporal, lo decisivo es más bien el balance energético del día. Es decir, que si se come mucho, hay que gastar mucha energía durante el día.
En el caso de los niños es distinto.
Conviene que hagan cinco comidas porque tienen un enorme desgaste energético. Además, el estómago de los niños es más pequeño. De todas formas, hacer colaciones o meriendas intermedias es también una buena idea para los adultos, ya que ofrecen la
posibilidad de comer nueces o frutas.
Orden en las comidas
Mañana
Algo que también ha cambiado en la evaluación de los expertos en nutrición es la primera comida del día. El desayuno pone fin al periodo de ayuno más largo del día, la noche, en la que se pueden pasar de 10 a 14 horas sin comer. Sin embargo, los adultos no deberían forzarse a desayunar si no tienen hambre por la mañana. No hay
un ritmo de ingesta ideal para todos.
Así y todo, se recomienda hacer al menos una ingesta antes del mediodía.
Tampoco es necesario hacer una comida caliente al día. Sin embargo, más allá de combatir las bajas temperatura, las comidas calientes tienen un punto a favor: su preparación y cocción favorece una elección más consciente de lo que se va a comer.
Da igual si esta comida se hace al mediodía o a la noche. Para tener energía, en el plan de alimentación deberían figurar pastas o papas, así como legumbres, verduras o ensalada.
Tarde
Si se tiene ganas de comer algo dulce por la tarde, se puede optar tranquilamente cada tanto por un pedazo de tarta. Comer este tipo de alimentos en porciones pequeñas y disfrutándolas, no suele tener un impacto negativo en el aumento de peso o la  aparición de la temida pancita.
Pero si lo que se busca es un shock de energía para salir del letargo invernal, también se pueden ingerir frutas o productos integrales. Otra opción es un arroz con leche con compota de frutas tibia o panqueques integrales.
Noche
A la hora del descanso nocturno, se reduce la actividad metabólica. Esto significa que en la cena se deberían comer porciones más pequeñas para evitar el sobrepeso y rige sobre todo para los que se arrojan al sillón frente al televisor o se van directamente a la
cama después de cenar.
Si se sale a caminar un poco tras la cena, se puede comer un poquito más.
Finalmente, la actividad física es muy importante más allá de la alimentación
y lo mejor es repartirla, al igual que la comida, a lo largo del día. Por ejemplo: ir a la panadería caminando por la mañana, subir escaleras en vez de tomar el ascensor, bajarse una estación o una parada del colectivo antes a la vuelta del trabajo y regresar caminando. Pero todo esto por sí solo no basta. Todos deberían transpirar un poco
haciendo deportes al menos una vez a la semana.

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