Jul 212019
 

@perez_daro

Stevie (Sunny Suljic) choca muy fuerte contra una pared y cae al suelo. Su hermano, varios años mayor que él, aprovecha la situación, y sigue golpeándolo con rudeza, y a través de la pantalla sentimos su dolor por el ruido de esas trompadas. “En los 90” comienza diciéndonos que la vida del pequeño será así. Que la vida es así. Golpes y más golpes. Será por ello que, en vez de escapar de ellos, decide hacerles frente y que las cicatrices sean también enseñanzas: se hace amigo de un grupo de skaters, también más grandes que él, y decide iniciarse en la práctica de ese deporte que es tan urbano como torturante.

En el skate no hay manera de aprender a andar y hacer trucos si no es a través de caídas, raspones y huesos rotos. Y allí fue Stevie. Robó dinero de su mamá (Katherine Waterston) aconsejado por su violento hermano Ian (Lucas Hedges) y se compró su primera tabla. Pero mientras aprende a andar y hacer piruetas, también aprende algo más gracias a sus amigos, Ruben (Gio Galicia), Ray (Na-kel Smith), Fuckshit (Olan Prenatt) y Fourth Grade (Ryder McLaughlin).

«En los 90», el primer filme de Jonah Hill. 

Sin querer darle lecciones, le enseñaban lo malo y lo bueno del mundo: la amistad, y la traición, las adicciones y las ganas de progresar, el respeto por sus colegas y la desobediencia a la policía, la sexualidad y la pérdida de la inocencia. La película fue escrita y dirigida por Jonah Hill, que debuta como cineasta mostrando un pequeño universo sobre grandes cosas.

Situada en los ‘90 y en el mundo skater de la época, cuando el hobby se entremezclaba con el profesionalismo en aquel deporte urbano. Los chicos se criaban sin internet pero no por eso todas las influencias y estímulos que recibían eran buenos, o indefectiblemente malos. El coming-of-age es un género al que pertenecen las películas en las que se narra o describe un crecimiento marcado en el personaje principal.



“En los 90” encaja muy bien dentro de ese estilo, pero lo hace de una manera tan natural y cruda que por momentos se hace difícil encontrar el género con el que juega. Todo ello, sumado a la estética noventosa (está filmada en el cuadrado 16 mm, como se veía la televisión entonces) y el detalle minucioso de la época, tanto en las locaciones como en el lenguaje cultural, la hacen una joya que, además tiene el plus de ser original en historia y narrativa.

El primer filme de Jonah Hill.

NOTA COMPLETA

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