Jul 282019
 

@LuisVenturaSoy 

Una vez más, la sangre y la vida de nuestros músicos populares tiñen de tragedia el pavimento de nuestras rutas nacionales. En esta ocasión, el nombre convocante es el del Pepo y su Superbanda Gedienta, conmocionados por la muerte sórdida de dos de sus soldados. Entonces los informes policiales y periodísticos de los siniestros que engordan una estadística tremenda de víctimas que ya constan en los archivos, seguirán ocurriendo porque no frenarán aquí. Porque sabemos que estos accidentes fatídicos volverán a suceder por una razón muy simple, no se los previene. Tan fácil y tan difícil al mismo tiempo.

Antes lloramos a la gloriosa Gilda, al popular Rodrigo Bueno en otra madrugada mortal, al inolvidable Hernán Figueroa Reyes, a la banda peruana Néctar y más nombres que fueron titulares trágicos de nuestras carreteras y autopistas donde mucha música y también las vidas de sus intérpretes, quizás inmortalizando sus canciones, que abren luego otro negocio de la música evocativa y morbosa de los que ya no están. Porque esto también forma parte de la liturgia mercenaria y sentimental de los que ya no están. Pero lo peor de todas estas historias es que estas muertes en algún lugar se podrían haber evitado.

Así quedó el vehículo de El Pepo tras el accidente.

Por un lado, si muchos de los empresarios que arman las giras hubieran sido más previsores, si las actuaciones hubiesen tenido mejor criterio de viajes en relación a las presentaciones, porque además es importante tener en cuenta que tal vez necesitaban un chofer para conducir el vehículo donde iban los músicos y el propio cantante.

Con un conductor descansado, sin alcohol ni droga en el medio, un vehículo en buen estado y con los tiempos normales de viajes, sin apuros ni retrasos, ni tramos acelerados por horarios exigentes de actuaciones muy apretadas, es probable que se eviten estos siniestros fatales.

El Pepo

Ahora la música que debía escucharse en los escenarios o en aparatos reproductores de sonido se mudó de la ruta trágica a la sordidez litigante de las denuncias, los peritajes y los juicios en de los tribunales correspondientes. El representante del grupo, Ignacio Abosaleh, y el trompetista Nicolás Carbajal perdieron la vida. Ambos viajaban en el asiento trasero. Hace una semana les practicaron las autopsias y los cuerpos fueron entregados a los familiares.

El abogado del músico, Miguel Ángel Pierri, dijo que es improcedente que su detención. “Es un delito absolutamente excarcelable. Voy a pedir un informe sobre el estado de la ruta”, había manifestado. Pero ya es hora de que terminemos con las palabras y tomemos recaudo de lo que nos puede pasar y actuemos en consecuencia.

 

La tragedia de

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