Dic 172018
 

Nahir Galarza es la joven entrerriana de 20 años que fue condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo. El joven fue asesinado hace casi un año, 29 de diciembre en Gualeguaychú. 

Rodolfo Palacios, periodista de Infobae, realizó una entrevista muy íntima con Galarza en la que ella habló de sus intereses en la cárcel y de cuánto le preocupa el ojo de la sociedad puesto en ella.

¿Para qué escribís si solo lo vas a leer vos? 

—Porque es mío, es como desnudarme, y me da vergüenza que lo lean —responde.

—Pero si el poema es bueno se va a publicar.

—Pero todo lo que haga yo, aunque sea bueno, van a decir que es malo, monstruoso, escrito por el diablo con forma de mujer.

Luego, en otra entrevista, ella hizo las preguntas. 

—¿Vos creés que soy una psicópata asesina?

—No.

—¿No pensás que soy como Robledo Puch, al que entrevistaste?

—No, para nada. ¿Qué sabés de Robledo Puch?

—Leí su historia, me gustaría ver la película. Sé que era un chico lindo que mataba por la espalda o mientras dormían. Y que está preso hace 46 años. ¿Por qué creés que el caso tuvo tanta repercusión en los medios?

—No lo sé. O quizá sí lo sé pero no me gustan las teorías.

—¿Cómo te enteraste vos?

—Estaba en Mar del Plata, descansando, y vi la noticia en los portales de noticias. Aparecían fotos tuyas, en la playa, en una pileta, de fiesta.

—¿Y qué decían los títulos?

—Un joven fue asesinado por su novia por la espalda.

Nahir se quedó callada. Por esos días tenía ataques de pánico, estaba medicada y se refugiaba en la visita de sus padres, que nunca dejaron de ir a verla.

—¿En este penal de Paraná te sentís más cómoda que en la comisaría de Gualeguaychú?

—Acá estoy mucho mejor que en Gualeguaychú, porque allá estaba sola, todo el día encerrada, no salía ni cinco minutos al patio. Lo único que tenía eran libros, porque no tenía nada para entretenerme, no me dejaban tener nada. Ni televisor ni radio ni música ni compañeras tampoco. Acá es otra cosa porque desde que llegué el trato es diferente. Allá en la comisaría antes de venir para Paraná ni siquiera me dejaron comer, me venía a las cuatro de la mañana para acá y a las ocho ya me habían sacado todas mis cosas, el colchón, todo. Me quedé parada desde las ocho de la noche hasta las cuatro de la madrugada, que me vinieron a buscar. En cambio, acá llegué y mientras me tomaban los datos les conté de la situación que pasó en la comisaría y me sirvieron el desayuno a medida que me hacían todo el trámite. Acá es mejor porque tengo compañeras, alguien con quien hablar, hay un poco de libertad y tenemos más actividades y cosas. Eso es importante para evitar los malos pensamientos.

—¿Qué tipo de pensamientos?

—Creo que la parte más difícil ya la pasé en la comisaría, donde estaba sola. Al no tener nadie con quien hablar, nada para hacer, ocupaba mi tiempo pensando. En realidad los primeros dos meses, enero y febrero, directamente no pensaba, no sentía nada. Seguía en shock, no caía en la realidad. Después lo pude hacer cuando empecé a tener una contención psicológica, me fue a ver una psicóloga y ahí sí fue como que después de unos días de terapia caí en la realidad. Se me vino todo el mundo abajo de repente, volver a revivir todo, y pensar todo lo que me había pasado, no solamente en ese momento y en ese día, sino anteriormente. Los años anteriores; porque esto no viene de ese año o ese día, viene de años anteriores desde mucho tiempo. Creo que la peor parte ya la pasé, porque estaba sola y no tenía a nadie, solo a mí misma, así que cambié mucho en mi forma de ser, mis pensamientos, creo que estar solo te cambia, no tenés a nadie más que a vos mismo, y me tenía…creo que no me quedaba otra que revivir todo y… (hace una pausa, piensa) ahora, por ejemplo, al tener compañeras es distinto, vos por ejemplo podés hablar con alguien y dar opinión o consejos, charlar de cualquier cosa, no necesariamente del por qué estás acá, es más, tratamos de evitar hablar de las causas por las que estamos.

NOTA COMPLETA

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