May 152020
 

@mhripetta

Su muerte no es una sorpresa, eso no quiere decir que sea menos dolorosa. Para quienes crecimos acompañados y contenidos por sus canciones, su voz dulce, su sonrisa permanente y su mirada profunda es una gran pérdida.

Para los que tuvimos el privilegio de estar cerca en algunos momentos no decepcionaba. Era humilde y sencillo, arriba y abajo del escenario. Un hombre sensible sin ningún problema de demostrarlo. Un cantante cercano a la gente. Que se cayó y se levantó varias veces. Lo vi ir perdiendo la voz y tratar de seguir, cuando no podía le extendía el micrófono al público para que continuara la canción. Un donque finalmente perdió y que luego luchó para recuperarlo.

Lo vi arriba de grandes escenarios como el de los teatros Luna Park o Gran Rex, con grandes estructuras y luces que acompañaban cada canción.También en bares con solo una pequeña tarima, tres músicos y un sonidista. En todos los casos, él ponía la misma energía, tanto en los grandes lugares como en los pequeños. Era un artista popular, con los prejuicios que a veces conlleva en el mundo de la música. Finalente, fue reconocido años atrás cuando le otorgaron el premio Gardel de Oro.

Con su música podía lograr esos nudos en la garganta que contenían toda la emoción que se formaba en la panza con canciones como “Gigante Chiquito”. También, cautivando a todas las canchas de fútbol con “Te quiero tanto” o logrando que el teatro se ilumine con encendedores (en épocas donde no había celulares) con “Dame Luz”.

Para un cumpleaños mío, esos de números redondos, quise sorprender a todos los invitados contrantandolo a él. No fue posible, pero mi sobrino más grande se animó a imitarlo e incluso la grabación de aquel momento le llegó a Sergio. “Es un genio”, manifestó al ver el video de ese festejo. Esa noche “Te quiero tanto” se convirtió en pogo, como en tantas otras fiestas. Hay canciones que se convierten en himnos por diferentes motivos y esa es una de ellas. La pandemia no permite la despedida que se merece con un gran aplauso de pie y luego cantando “Te quiero tanto” a los gritos.

Se fue un gran cantante, un gran tipo que sin saberlo le hizo la vida más fácil a mucha gente con sus canciones. Yo soy una de ellas. Por suerte, ahí va a seguir estando en la música que tanto quería. Mi teléfono se llenó de mensajes cariñosos de gente que sabía lo mucho que lo quería. Tal vez ser un cantante popular se trata de esto, de ser una persona que forma parte de nuestra vida cotidiana. Buen viaje, negro querido. 

El recuerdo de una fanática.

NOTA COMPLETA

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