May 182020
 

@RFilighera

 

Su entorno familiar, infancia y juventud estuvieron marcados por una personalidad introvertida y, en muchas ocasiones, signadas por represiones culturales de ese entonces y apegada, insoslayablemente, a la figura de su madre. Sin embargo, al conocer al gran amor de su vida y socio artístico, el actor y realizador argentino Armando Bo, su existencia produjo un giro de 180 grados para convertirse en el símbolo sexual más importante de Latinoamérica y con proyección internacional en Europa y Estados Unidos. ¿Qué situaciones se dieron cita para convertir a esta bellísima mujer en un mito que aún hoy en día sigue provocando misterios y leyendas?

El nacimiento

 

Hilda Isabel Gorrindo Sarli (1935-2019) nació en Concordia, Entre Ríos, y su vida, en sus primeros meses, corrió un gran riesgo de salud. En efecto, esa criatura fue diagnosticada de un cuadro de erisipela (infección bacteriana aguda de las capas superiores de la dermis causada principalmente por estreptococos), entró en un estado precomatoso y fue, puntualmente, desahuciada. Luego se la trasladó al consultorio del doctor Bianchi, quien le colocó ácido pícrico al determinar que en una de sus tetillas tenía un absceso y que le fue extirpado posteriormente. Coca nació de nuevo. Sus padres tuvieron luego a un hermanito, Francisco, que murió al poco tiempo, episodio que tuvo particulares influencias emocionales en el derrotero de esa familia. El padre de Coca, Antonio, abandona tiempo después a su esposa María. A raíz de este episodio, Isabel no se contactó más con su progenitor.

 

El tiempo fue transcurriendo y, en primer término, Coca, tal como la bautizó un amigo de su familia, fue anotada en un Registro Civil de Concordia y luego también en Buenos Aires. Por lo tanto, quedó exclusivamente bajo la tutela de su madre. Isabel fue a la escuela de Rafael Herrera Vega, donde por esas cosas del destino se encontraba otra alumna, después también famosa: Susana Giménez.

 

En charla con el colega Néstor Romano, Isabel confesaba que “nunca era convocada por las maestras a fin de año. Yo no sabía ni decir ni ay y menos me hubiera animado a recitar una poesía. Ni soñaba con que me iba a convertir en actriz”.

 

 

En “La tentación al desnudo”, la Coca explotó toda su sensualidad.

Su enorme timidez

 

Y la vida de esa chica, ya dotada de un físico espectacular, fue transcurriendo, junto a su madre, prácticamente de una manera austera y casi monacal. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Isabel estudia dactilografía en la emblemática Academia Pitman y la conciencia del ahorro llegaba a subrayar convicciones tan firmes que aquella joven evitaba trasladarse en el transporte público para ahorrarse unos pesos y así, con ese dinero, poder comprarse alguna ropa. La única salida de Coca era ir al cine Park, de Plaza Italia, o al Coliseo, del barrio de Palermo. Isabel no baja los brazos y luego de sus estudios de dactilografía y taquigrafía, se dedica a aprender inglés, en Charcas y Florida.

 

María era particularmente severa en cuanto a la disciplina de la época con respecto su hija ya que, además, por su experiencia personal, manifestaba un panorama adverso de todos los hombres, en general. En consecuencia, María tampoco la dejaba a su hija ir a bailar con sus amigas. Tiempo después, Isabel se convirtió en una empleada muy responsable de una oficina comercial que estaba ubicada en Corrientes y Reconquista, pleno microcentro.

El descubrimiento

 

En una oportunidad llegó un productor a la mencionada oficina y observó el cuerpo exuberante de Coca y le ofreció, acto seguido, modelar, debido a que se había enfermado la modelo titular. A partir de este episodio, la vida de Isabel cambió para siempre. Sin embargo, a Coca, tímida a ultranza, le costó sobremanera poder llevar a cabo esas fotografías en prendas íntimas y, además, convencer a su madre para llevar adelante esa ingente tarea.

En 1955 logró un gran triunfo contra su enorme timidez, se anotó para el concurso de Miss Argentina y se erigió nada más ni nada menos que en la triunfadora del certamen. Y así fue que se trasladó a Estados Unidos para competir por el trofeo de Miss Universo. Isabel salió, en consecuencia, entre las 15 participantes elegidas. Antes de viajar había conocido al presidente Perón y, posteriormente, cuando regresó, volvió a verlo nuevamente. La primera reunión se desarrolló en Casa de Gobierno, en tanto que la segunda fue en la quinta de Olivos.

La diosa del cine argentino estuvo casada con Ralph Jurgen Heinlein, de raíces alemanas, y este matrimonio, más allá de haber dado muestras de fragilidad, prolongó, misteriosamente, en el tiempo. Isabel le pidió divorcio y así sucedió, inevitablemente.

 

“Esta chica no sabe actuar”

 

Y, también, por esas raras paradojas del destino, Isabel llegó a conocer, luego, al actor y director Armado Bo. Coca desfilaba en mallas en los cortes del programa de la histórica conductora y locutora Mendy, en uno de sus ciclos, por Canal 7. Fue así como, a través de los buenos oficios de Mendy, le presentó a Armando para que fuera su productor ya que se encontraba en los preparativos de su próxima producción, “El trueno entre las hojas”, basada en la inmortal novela de Augusto Roa Bastos.

 

Armando en un primer momento dijo: “Esta chica no sabe actuar, sólo fue Miss Argentina”. En consecuencia, quería poner para ese personaje a Elina Colomer, a quien conocía desde sus promisorios inicios en la actuación. Sin embargo, su socio Nicolás Bo, sin la menor relación de parentesco, lo convenció para que contratara a Isabel.

 

Y Coca puso sus exigencias en el contrato de movida: en todo momento de la filmación, que se llevó a cabo en la selva del Chaco paraguayo, iba a estar acompañada, de manera permanente, por María, su madre. Y llegó, finalmente, la escena del desnudo. Armando la convenció a Isabel de que se iba a realizar desde un punto lejano y nadie iba a darse cuenta de que no tenía ropa.

 

Sin embargo, la escena se pudo llevar adelante, artilugio mediante, y doña María estalló, al enterarse, en bronca y cólera. Armando le hizo entender que, si seguía manejándose de esa manera, iba a suspender el rodaje, y María finalmente accedió. A partir de ese momento, la sociedad profesional de Armando e Isabel se fue acrecentando.

 

 

Junto a Armando Bo, el amor de su vida.

Ningún parentesco con Armando

 

Paradójicamente, el otro Bo, Nicolás, era el que pretendía a Isabel y estaba dispuesto a dejar a su mujer. Sin embargo, Coca estaba interesada en Bo, pero, puntualmente, en Armando. Y así fueron llegando otros filmes como “Favela”, “Sabaleros” y participaciones en numerosos festivales internacionales junto a grandes luminarias del cine internacional. La relación afectiva de Armando-Isabel también se hizo cada vez más fuerte.

 

¿Cuáles eran los domicilios de Isabel en su primera etapa en el cine? Junto a su madre, vivían en Vidt 2027, a escaso metros de la avenida Santa Fe, y con las ganancias económicas de su progreso artístico compró una mansión en Martínez (donde vivió hasta su muerte) y también una casa quinta en Moreno, que luego, según la propia estrella, malvendió.

 

Y así se fue sucediendo el derrotero fílmico de Sarli-Bo, con títulos como “La mujer del zapatero”, “La mujer del intendente”, “Lujuria tropical”, “La mujer de mi padre”. La fama, la gloria internacional y los éxitos se fueron acrecentando de una manera única. El filme “Carne”, en tanto, se convertirá, luego, censura mediante, en una verdadera leyenda y Armando, siempre interesado en la crítica social, se basó en un caso de múltiple violación ocurrido realmente a una joven que trabajaba para un frigorífico de la ciudad de Avellaneda.

 

Cabe recordar que el único filme que no rodó bajó la égida de Armando, durante esos años, fue “Setenta veces siete”, basado en un argumento de Dalmiro Sáenz y con la realización de Leopoldo Torre Nilsson. A modo de anécdota, durante el rodaje, Coca volvió loco de amor al actor español Paco Rabal, quién la acosó de manera constante.

 

Como dato excluyente para entender la relación de ambas figuras que le pusieron un antes y un después a la historia del cine argentino, Armando continuó viviendo siempre junto a su esposa, Mirta Machinandiarena, sobrina de Miguel, uno de los popes de la industria cinematográfica de la época de oro. La relación conyugal en su matrimonio no se interrumpió e Isabel aceptó las reglas del juego; en consecuencia, Armando fue el único amor de su vida.

 

 

Con Paco Rabal y Leopoldo Torre Nilsson en el Festival de Cannes 1962.

Éxitos y giras por todo el mundo

 

Y así dadas las cosas, los filmes superlativos del famoso binomio se fueron presentando: “Fuego”, “Fiebre”, “El sexo y el amor”, “Intimidades de una cualquiera”, “Furia infernal” (probablemente una de las mejores producciones) se convirtieron en grandes éxitos y, reiteramos, fueron ganando mercados impensados en el ámbito internacional.

 

La batalla contra la censura fue una de las banderas que siempre expusieron Armando Bo e Isabel Sarli. En la primavera de 1974, precisamente, fueron, junto a otros artistas argentinos, amenazados de muerte por el grupo parapolicial Triple A, creado por el entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega. Antes, habían hecho una huelga de hambre frente a la Casa Rosada para protestar por la censura a que eran sometidos cada uno de sus filmes.

 

Cuando murió Armando, Isabel se recluyó en su casona de Martínez junto a sus hijos del corazón: Coquita y Martín. Después de muchos años, Isabel volvió a filmar de la mano de Jorge Polaco, “La dama regresa” y su último filme, en tanto, fue “Mis días con Gloria”, de Juan José Jusid, en la que su hija, Coquita, tuvo una participación estelar.

 

Isabel Sarli es, en definitiva, una vida de película, abnegación, amor y de lucha permanente. Una mujer generosa, bondadosa y única que se brindó, por entera y con total pasión a su madre y al gran amor de su vida, Armando Bo.

Un ícono argentino.

NOTA COMPLETA

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