May 242020
 

@PerezDaro 

Mora Godoy se gana la vida desde los 12 años como bailarina, y en la actualidad vive como doble “agente”: artista y empresaria. Décadas de trabajo la encuentran bien parada en esta cuarentena, pero, tras suspender todos los shows que tenía programados con su espectáculo “Esa mujer es tango”, confiesa a DiarioShow.com que “Mi principal conflicto no tiene que ver con lo personal”.

-¿Con qué tenés conflictos, entonces?

-Hoy tengo una gran preocupación por los bailarines, porque siento que hay un vacío legal. Me puse a pensar en qué puedo ayudar a los que no están en una situación privilegiada como la mía, porque a muchos esto los agarra vulnerables y totalmente desprevenidos.

-¿Y cuál es tu idea?

-En principio estoy armando una academia online junto con mi hermano. Y también me puse a hablar con productores, porque veo que muchos empresarios que han ganado muchos millones, los guardan y cuando viene un tiempo crítico, para muchos desesperante, también la guardan. Todos esos empresarios ¿están haciendo una introspección o los únicos giles que la hacemos somos los que tenemos una mirada de conciencia social? ¿La pandemia nos deja un aprendizaje o los mismos hdp de siempre van a ser más? Esto va a traer un mundo distinto en algunas cosas, y en otras no sé si va a ser distinto o va a ser peor. La brecha que va a quedar entre la riqueza y la pobreza va a ser mucho más amplia. Y más evidente el desamparo.

-¿Cómo lo llevás a la práctica?

-Una piensa ya en bajarse del escenario, entonces mi idea es volcar todo en aquellos bailarines que no tengan la posibilidad de venir a Buenos Aires para perfeccionarse. Por eso empecé esta iniciativa de tango federal, haciendo una gran búsqueda por las provincias. ¡Hay tanto talento! Sólo hay que ofrecer herramientas.

“Más allá de que esté o no con alguien, mi vida es sola. He tenido novios, amantes, marido, y los seguiré teniendo, pero los hijos y la carrera quedan y los hombres van y vienen”

-¿Creés que te queda poco tiempo como bailarina?

-No es que me quiera bajar mañana o el año que viene. Estoy en un momento en el que puedo decidir bajarme. Y, por otro lado, cualquier lesión que pueda tener me baja de golpe, esa es la vida del bailarín. Un golpe, o hasta la pandemia. Puede pasar o puedo llegar a bailar quince años más.

-¿Qué sacrificios hiciste en tu carrera?

-El no tener una familia tradicional; estar sola con mi hija. Hoy me siento feliz y somos una familia, pero tal vez relegué haber podido tener una familia estándar, como todos. En vez de llorar por eso, prefiero pensar que yo lo decidí. De la otra manera, con un marido, pero sin haberme realizado profesionalmente, no sé si hubiese sido feliz.

-¿Por qué sentís que es tu mejor momento?

-Yo tenía 12 años cuando hice “Aída” en el Colón, fue mi primer trabajo profesional. Hice toda una carrera en el Colón y después en el tango, lo milité, y no paré. Recorrí todos los escenarios del mundo, muchos países y muchas veces. Llevo más de veinte años de tours ininterrumpidos. Todo este background me pone en un lugar de agradecimiento. Sobre todo porque me hice de abajo y nadie me regaló nada. Y en lo personal, porque pude cumplir con mi deseo de ser madre y tengo una hija maravillosa. Y con mucho para dar.

-¿El amor de pareja es algo importante para vos?

-Más allá de que esté o no con alguien, mi vida es sola. He tenido novios, amantes, marido, y los seguiré teniendo, pero los hijos y la carrera quedan y los hombres van y vienen.

Puro talento

NOTA COMPLETA

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