May 252020
 

@RFilighera

Junto a Trelles interpretó temas en portugués, italiano y español, gira que se extendió, luego, a otras ciudades del país vecino. Justamente, Trelles fue un aporte significativo desde todo punto de vista. El cantante, compositor y actor se brindó por entero a la propuesta de Piazzolla y brindó una performance en la que el músico y director de orquesta quedó satisfecho con su creativa labor. Junto a Astor, Trelles se presentó, después, en el Teatro Coliseo, casi en forma paralela, en el teatro Ciudad, ámbito que era dirigido por la cantante, productora y periodista Blackie, y culminó nada más ni nada menos que en el Carnegie Hall de la ciudad de Nueva York.

Durante un ensayo, junto a Trelles y el pianista Pablo Ziegler.

 

 

En charla con DiarioShow, José Ángel destacó: “Haber podido trabajar con Astor no tengo dudas que fue, en el terreno profesional, lo más importante que me sucedió en la vida. Además, porque se trató de un momento especial, por cierto, debido a que estaba por retirarme ya que no sucedía nada interesante en la continuidad de mi trayectoria. Me llamó y me cambió la vida; me abrió el mundo con una perspectiva inolvidable y me hizo, por consiguiente, la carrera mucho más fácil”.

 

Recordó el artista que “tuve la posibilidad de cantar en el Octeto así como también con el Quinteto, dos formaciones con impronta distinta. A mí me gustó más el Quinteto porque indagó en un estilo más profundo y de cámara; en definitiva; entiendo que fue la mejor formación de Piazzolla junto con el Noneto. Haber estado con músicos de enorme categoría fue para mí como realizar un curso acelerado y, en ese sentido, traté de aprovechar al máximo esa experiencia y adquirir la mayor cantidad de conocimientos posible”.

 

Un gran formador

 

A modo de confesión íntima, José Ángel puntualizó que “Astor fue un gran formador de músicos, y a mí me aconsejó, siempre, estudiar. Un hombre absolutamente generoso, amplio en el desarrollo de matices, aunque con un carácter difícil y duro, por otra parte; como cualquier batallador de la vida, si no te ponés enérgico te matan, te sacan del camino. Los primeros meses con él fueron complejos, pero una vez que nos dijimos las cosas de frente y como correspondía, nuestra relación fue filial; lo sentí como si fuera mi viejo, un tipo de esa formación. Y todo lo hacía con el ejemplo: nunca llegó tarde a un ensayo ni tampoco se retiró antes. Fue para mí el más grande músico argentino que conocí y escuché como ejecutor, autor y director. No hay una orquesta de cámara en el mundo que no tenga composiciones del repertorio de Piazzolla y lo comprobé, personalmente, trabajando en todas partes”.

 

La evocación de Copes

En tanto, el gran bailarín Juan Carlos Copes recordó la gira que realizó junto a Astor, allá en la década del sesenta: “La de Nueva York y Puerto Rico fue una etapa dura para Piazzolla ya que sentía que nadie comprendía su música. Sin embargo, no bajó los brazos y continuó conmigo en una serie de presentaciones que se extendieron por todo el hemisferio norte. Nos presentamos en el Waldorf Astoria en un show que se había titulado “Evening Buenos Aires”, y en el que también trabajaban Graciela Lecube, Gogó Andreu y Los Violines Mágicos. Este show generó una enorme repercusión y el panorama cambio de raíz para el gran Astor y para todos nosotros. Esta presentación nos abrió la posibilidad de trabajar en Europa, y a su vez, desde Buenos Aires, Alejandro Romay, desde su ciclo ‘Grandes valores del tango’, por Canal 9, nos promocionaba pasando las grabaciones del show. De esta manera, la historia cambió, para todos nosotros, de manera impactante”.

 

 

Juan Carlos Copes, virtuoso bailarín, recordó a Astor.

 

“¡Gracias, maestro, por su música!”

Por su parte, Amelita Baltar nos expuso sobre Astor el siguiente testimonio: “Es innegable, como cantante argentina, el privilegio que significa haber sido elegida por el músico más importante de mi país y, sin duda, uno de los grandes en el mundo. Yo tenía por entonces 27 años y cantaba folclore. Fueron muchos años de trabajos, presentaciones y giras. Piazzolla y el poeta de turno -Horacio Ferrer ha sido el más prolífico- escribían juntos como una sociedad impecable”. A lo que agregó Amelita: “En tanto, yo debía aprender y memorizar poesía nada sencilla y surrealista con cierta prisa. Recuerdo el caso de la obra ‘María de Buenos Aires’, apenas me conoció y convocó, a comienzos de 1968”.

 

Sobre las dificultades de Astor en poder ser reconocido en su propio suelo, destacó: “La Argentina no fue la primera en darle su aceptación a muchas de sus canciones, circunstancia que sí sucedió, en cambio, en Brasil; ellos entendieron y se maravillaron con su obra; pero en nuestro país aquellas obras ejecutadas en el quinteto, octeto y noneto, y los temas como ‘Chiquilín de Bachín’, ‘La bicicleta blanca’, ‘Balada para un loco’, fueron descubiertos cuando los realizaban otros grupos y desconociendo, en alguna manera, el extenso repertorio que habíamos grabado juntos”. A modo de rezo final, Amelita destacó: “Piazzolla es el inmenso regalo que me dio su música a mi canto… ¡Gracias, maestro!”.

 

 

Con Baltar tuvo una relación intensa, con buenas y malas.
José Ángel Trelles:

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