May 272020
 

La lucha contra el cáncer es diaria, porque no solo se debe afrontar una enfermedad, sino el ánimo, la incertidumbre y los propios pensamientos. Es por ello que, a más de dos meses de ser diagnosticado de cáncer intestinal, Fede Bal se volvió más reflexivo y ahora contó cuáles son sus sueños. 

Recientemente concluyó con la primera etapa de su tratamiento, específicamente con las sesiones de rayos, pero sigue realizándose quimioterapia. Hace una semana, su madre, Carmen Barbieri, detalló todo sobre su salud. 

“Los rayos lo estaban volteando, lo tenían muy dolorido y cansado. Los doctores están haciendo lo posible para reducir los tumores del cáncer que tiene. En dos meses se hará todos los estudios y veremos si Dios nos acompaña y guía las manos de los médicos para que no lo tengan que operar”.

Con este panorama, Fede accedió a dar una nota a la revista Hola! Argentina, en donde confesó estar preparado para lo que venga. “Quiero vivir mil cosas más, me gustaría ser padre, formar una familia. Pero si muriera, me daría paz pensar en que tuve una vida maravillosa: no me privé de nada”, expresó.

Además, habló sobre su relación con Dios y la fe: “Tengo una relación rara con Dios. El cáncer me llevó a plantearme si no estaba pagando algo por haberle hecho mal a alguien alguna vez. Visité al padre Ignacio a Rosario, siendo yo judío. Fue una experiencia extrema que me abrió la cabeza”.

Pero no solo se trató de una charla tarepéutica, según explicó: “Él me trató muy bien y me mandó hacer un montón de cosas, como tomar agua bendita, que a veces hago. El tema es creer en la sanación; si lo creés, lo podés proyectar… Lo curioso del caso es que de cada lugar adonde fui, salí con más preguntas”.

Agregó que su tranquilidad tiene que ver también porque no se siente en falta: “Al principio tuve un poco de miedo de morir. Pensar cómo el cáncer iba a afectar mi vida, si iba a poder tener hijos, o si iba a tener la bolsita que tuvo mi viejo de por vida… Me asaltaron ese tipo de preguntas. A todos los que amo se los dije, pagué deudas, pedí perdón a algunas de mis ex y siempre trato de transmitir mensajes positivos”.

 

Vale recordar que el actor debió abandonar su trabajo cuando se enteró del cáncer, que es hereditario porque su padre, Santiago Bal, luchó muchos años contra la terrible enfermedad. 

El actor se muestra reflexivo y maduro.

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