Sep 212020
 

@RFilighera

 

Fue, sin lugar a dudas, una de las formaciones más importantes en el rubro de la comedia humorística, musical y de entretenimientos en general. Formadores de un estilo en que la impronta de cada uno de ellos se constituyó en la estructura de un equipo en el que todo se presentaba a modo de pieza de relojería. Únicos, en toda la dimensión de la palabra exacta del humor.

 

Así fueron los siempre vigentes “Los cinco grandes del buen humor”, grupo argentino surgido en los años ’40 y del que se cumplen 80 años de su creación. Y fue precisamente, la radio la que los instaló en el programa que se había dado en llamar “La Cruzada del Buen Humor”, con el liderazgo del conductor Tito Martínez del Box, quien logró juntar a un grupo de ascendentes cómicos que, entre otras especialidades, llevaban a cabo las imitaciones de las luminarias del espectáculo argentino, por esos años.

Ese gran quinteto estaba formando por Juan Carlos Cambón, Zelmar Gueñol, Jorge Luz, Rafael “Pato” Carret y Guillermo Rico. Y, como verdadera fruta del postre, junto a ellos se daban cita, también, otras personalidades de las carcajadas de nuestros escenarios: Carlos Castro –Castrito-, Margarita Padín, Tato Cifuentes y Semillita.

 

Cada uno de ellos tenía una especial impronta que manejaban con un grado superlativo de creatividad, en todos los órdenes. En el caso de Jorge Luz estábamos ante la presencia de un comediante de especial sello: ocurrente y creativo por doquier; por otra parte, se caracterizaba en corporizar personajes femeninos con sus respectivos desafíos y así romper con ciertas estructuras muy propias de la sociedad de aquel entonces.

En tanto, Rafael Carret, además de haber sido un destacado cantante, llevaba su apodo por erigirse en la muy buena creación local del famoso personaje de Walt Disney, el Pato Donald. Mientras que Zelmar Gueñol ocupaba la franja del componente intelectual del grupo y, en consecuencia, plasmaba un estilo de comicidad sutil e incisivo en cada uno de los correspondientes “remates” de la situación.

 

Por su parte, Guillermo Rico era el galán; también cantante del conjunto y el que le daba, de manera impecable, el pie a sus compañeros para rubricar una situación de humor. Pero Guillermo siempre se erigía en el número uno, en el más grande conquistador de damas presentes en cada una de las respectivas historias.

 

Finalmente, Juan Carlos Cambón aportaba la dosis exacta y precisa en la musicalidad del grupo. Se trató de un eficaz pianista y que siempre exponía su figura delicada, aunque no exenta de una pátina de melancolía que les inyectaba a las historias al grupo un encanto y un misterio, siempre, muy especial.

 

Precisamente, la canción de presentación se erigió en un insoslayable símbolo de buena energía, de mucha empatía con el público y, por sobre todas las cosas, de mucho humor: “Aquí están los cinco grandes con su canción, anunciando su mensaje de buen humor, repartiendo alegría a su corazón, en la canción, en la expresión, del optimismo y del buen humor. Somos todos para uno, sin condición, somos uno para todos, sin distinción, nuestro lema en la alegría, nuestro blasón; esta canción es la expresión del optimismo y del buen humor” rezaba.

 

 

Cada uno con su personalidad, formaban un todo armonioso. (Archivo Crónica)

Ellos y sus trayectorias

 

Juan Carlos Cambón: inició su carrera como pianista de tangos. En este sentido, dirigió el cuarteto típico Los Ases, junto con los músicos Jorge Sara (bandoneón), Dematei y Raeli (violines). En 1942, luego de descubrir la actuación, abandonó, empero, la música y se dedicó al cine, al teatro y a la televisión, donde su fisonomía de extrema delgadez y su rostro desnutrido lo favorecieron enormemente en sus características interpretaciones. Murió de una larga enfermedad el 20 de junio de 1955, cuando tenía tan sólo 44 años. Cabe señalar que fue el primer integrante del grupo que murió y fue reemplazado, en consecuencia, en las siguientes películas: “Veraneo en Mar del Plata” en la que lo suplantó Ramón Garay, y también en “Los peores del barrio” (1955).

Zelmar Gueñol: su verdadero nombre era Zelmar José Daniel Guégnolle (Buenos Aires, 21 de julio de 1920 – 9 de mayo de 1985), fue actor de radio, cine, teatro y televisión. Participó de Los Bohemios, un grupo de humoristas reunido por Mario Pugliese (Cariño) que actuaba en los barrios y llegó a hacerlo en un teatro céntrico, para después trabajar en radio al ser descubiertos por el legendario don Jaime Yankelevich. En 1938 puso su aporte en Radio Rivadavia, interpretando el personaje de “Don Sócrates”, con libreto de Máximo Aguirre.

 

Así dadas las cosas, en 1940 participó del exitoso programa cómico “Gran pensión El Campeonato” que, auspiciado por la empresa Jabón Federal, se podía escuchar los domingos al mediodía y que se prolongó durante 10 temporadas y en el cual Gueñol plasmaba un personaje representativo de Racing. Un año después integró el elenco inicial de “La Cruzada del Buen Humor”. En el último tramo de su carrera participó en diversas propuestas escénicas de gran valor, entre ellas, la muy exitosa “Orquesta de señoritas”, cuyo debut fue en los Teatros de San Telmo, en la década del setenta.

 

“Trompada 45”, de 1953, uno de sus éxitos en cine.

 

Jorge Luz: su verdadero nombre era Oscar Jorge Da Luz Borbón (Empalme San Vicente, hoy Alejandro Korn, 8 de mayo de 1922 -Buenos Aires, 14 de julio de 2012). Conocido artísticamente como Jorge Luz; fue actor, humorista e imitador. Realizó, entonces, sus estudios en la escuela Otto Krause y abandonó, al poco tiempo, para comenzar a actuar en Radio Argentina, puntualmente, en el elenco de Pedro Tocci, donde actuaba, precisamente, su hermana Aída Luz. En esa radio hizo “Juan Moreira” con Malvina Pastorino y participó en “Doctor Justo Justino Leyes, doctor en trampas y leyes”. Incursionó, por otra parte, en varios radioteatros y filmes como extra; se inició en la película “Y mañana serán hombres”, de Carlos Borcosque, e integró varias compañías teatrales. Cabe señalar que su gran salto fue con Los Cinco Grandes del Buen Humor.

 

Posteriormente, en 1957, participó en la obra teatral “Los chismes de las mujeres”, en la inauguración del emblemático teatro Caminito, del barrio de La Boca, dirigido por Cecilio Madanes. Intervino también en espectáculos de café-concert como “Luz verde” y “Ámbar, Luz y Sombra” y en obras teatrales como “La dama de las camelias” e incursionó en teatros de revistas. En los años ’80, dirigido nuevamente por Cecilio Madanes, participó en la obra teatral “Sábado, domingo y lunes” y puso su impronta en 31 películas, entre ellas “Los celos de Cándida”, con Niní Marshall; “Cuidado con las imitaciones”, “Cinco grandes y una chica”, con Nelly Láinez, “Cinco locos en la pista” y “Veraneo en Mar del Plata”. Otra de sus grandes creaciones fue su sociedad junto a Jorge Porcel en “Las gatitas y ratones de Porcel”, “La Tota y la Porota” y “La Piñata”, y coprotagonizó, con el popular Gordo, varias obras de teatro.

 

Guillermo Rico (Lanús, Buenos Aires, 10 de febrero de 1920 – 18 de mayo de 2013): fue actor y cantante y desarrolló una extensa carrera profesional en cine, radio y televisión. Debutó en 1937 en el club Talleres de Remedios de Escalada como cantor de tangos y más tarde integró el conjunto Los Bohemios que dirigía Mario Pugliese. En 1938 dio su gran salto artístico, haciendo imitaciones en el programa radial “La caravana del buen humor” y que luego pasó a llamarse “La cruzada del buen humor”, que dirigía Tito Martínez del Box con libretos de otra leyenda: Máximo Aguirre. Precisamente, con ellos debutó en cine en 1943 en el filme “El fabricante de estrellas”. Su buena estrella en el mundo del espectáculo no se va a detener. En consecuencia, en esa época el pianista Oscar Sabino lo presentó a Francisco Canaro, quien lo incorporó como cantor de su orquesta con el seudónimo de Guillermo Coral, vinculación que mantuvo hasta 1946 y que significó un capítulo fundamental en su trayectoria.

 

Con Canaro, puntualmente, Rico actuó en 1945 en el Teatro Alvear con “El tango en París” y con libro de otra gran jerarquía en los argumentos teatrales: Ivo Pelay, y adaptación libre de la obra homónima de Enrique García Velloso que, como se recordará, Florencio Parravicini estrenó en 1913, junto a Alicia Vignoli, Rosa Catá, Ibis Blanco, León Zárate, Oscar Villa, Cayetano Biondo y el cantor Alberto Arena. Precisamente, en la citada obra Rico interpretó “Niebla” y a dúo con Vignoli el vals “No llores más”. Con Canaro grabó, entre otras piezas, los tangos “Tres palabras”, “En la noche de tus ojos”, “Muriéndome de amor” y los valses “Tristeza criolla”, “Incomprensión” y “En un barco velero”.

 

Más tarde, en 1948, se convirtió en uno de los integrantes de Los Cinco Grandes del Buen Humor. Dos décadas después de que el grupo se disolviera, Rico volvió al cine con “El fantástico mundo de María Montiel” (1978) y filmó otras películas, incluyendo uno de los principales papeles -oficial de policía- en “Sentimental (réquiem para un amigo)” (1981), dirigido por Sergio Renán. También colaboró en televisión en inolvidables ciclos, en diferentes épocas y temáticas, como “Rolando Rivas, taxista” y “Como pan caliente”.

Rafael Carret (Buenos Aires, 10 de septiembre de 1923 – 9 de septiembre de 2014), más conocido como Rafael “Pato” Carret, se desenvolvió como actor, compositor y presentador de televisión. Inició su carrera artística a finales de la década del treinta en la radio y también tuvo meritorios papeles en cine debutando en el recordado filme “Maestro Levit”, de Luis César Amadori. Luego plasmó otros valiosos papeles de apoyo en “Chimbela”, con Elena Lucena, y también en “Y mañana serán hombres”, junto al legendario Sebastián Chiola. Y vendría luego su gran oportunidad, en 1940, al integrarse, gracias a su creador Tito Martínez del Box, al humorístico ciclo radial “La caravana del buen humor”.

 

Otro mojón fundamental en su carrera está centrado en los años ’50, oportunidad en que participó en varios espectáculos revisteriles, entre ellos “Nerón cumple”, junto a Pepe Arias, Adolfo Stray y Nélida Roca, y en comedias musicales como “El hombre de la Mancha”. Y si de grandes logros se trata, cabe recordar que encabezó el programa “La tuerca”, considerado uno de los mejores ciclos cómicos televisivos de nuestra pantalla y que se pudo ver por los canales 9, 11 y 13 con enorme nivel de audiencia.

 

Como se sabe, el elenco se completaba con los aportes de Gogó Andreu, Tono Andreu, Guido Gorgatti, Nelly Láinez, Julio López, Tino Pascali, Vicente Rubino, Carmen Vallejo y Tincho Zabala, entre otros grandes cómicos. Así dadas las cosas, en los años ’70 condujo en televisión lo que se iba a erigir en su gran clásico: el programa infantil “Patolandia”, del cual en 1978 se hizo una versión cinematográfica dirigida por Julio Saraceni y con guion del productor Héctor Maselli. Finalmente, en 1981 animó el ciclo “La mañana de los chicos” por la pantalla de Canal 13 y luego retomó la gran creación de toda su vida: “Patolandia”.

Eran los

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