Sep 262020
 

@Perez_daro

María Campos quiere contar otra historia, luego de cobrar popularidad cantando el tema de apertura de la serie “Separadas”, de El Trece. Tanto con las canciones de su segundo álbum de estudio, “Santo entendimiento”, editado recientemente, como con sus declaraciones en charla con DiarioShow.com, en la que habla sin tapujos de inseguridades, miedos y falsedades en el mundo de la música.

“Estuve haciendo los temas y grabando con varios productores, y tuve la suerte de terminar de trabajar, bueno, grabar las canciones”, dice en su primera declaración, que es llamativa, porque María se corrige no bien termina de decir “trabajar”. Al respecto, explica: “No veo lo que hago como un trabajo, es una actividad, pero el trabajo tiene una connotación de poco goce, y esto que hago lo disfruto mucho, me parece un mayor trabajo vivir. La música es de esas cosas que hacen que la vida sea más llevadera para mí. Es liberadora la música, tanto cantar, como componer y hacer un show“.

Si bien su madre es artista plástica, asegura que su decisión de dedicarse a la música fue un problema:Mi familia es muy clásica, nunca les dio gracia que yo me dedicara a la música, lo veían como un hobby. Me apoyaron para que me desarrolle artísticamente, pero no pensaron que me iba a dedicar sólo a cantar, como si fuese poco. Pero toda esa exigencia que tuve, por ejemplo yo era muy buena alumna, después dio sus frutos, porque aprendés a ingeniártelas para sacar lo mejor de vos siempre”. Esa búsqueda de perfección para Campos es un arma de doble filo: “Hubo momentos en los que quise dejar en la mitad y quedarme sin nada. Porque también cuando te exigen mucho es bastante desagradable. Se disfruta de la gente que es exigente por lo que ofrece, pero en realidad no se la pasa bien. Se padecen los procesos”.

María Campos: “Cuando veía gente cantando mis temas creía que los habían contratado. Soy desconfiada, me cuesta mucho creer que a la gente le gusta lo que hago”.

Y ya hablando de su forma de percibir la música, resalta en ella una honestidad que no se suele ver: “En los primeros shows que hice, cuando veía gente que no conocía cantando mis temas, yo creía que los habían contratado, pensaba que era una joda y me ponía muy nerviosa, porque pensaba que eran todos actores. Soy desconfiada, me cuesta mucho creer que a la gente le gusta lo que hago. Por ser exigente también conmigo misma soy mala, me tiro abajo, y no tengo mucha seguridad. La voy construyendo con muchísimo esfuerzo. Que la gente reconozca mi trabajo y algo dentro de ellos me da una paz que no puedo explicar, empecé a vivir mucho mejor”. A pesar de ser de las pocas que admite este tipo de verdades, la cantautora sugiere que es algo propio del arte: “Los artistas, en mayor o menor medida, tienen inseguridades, porque alguien que anda más o menos bien por la vida no se le da por subir al escenario. Va al cine u otra cosa. Cuando estoy de buen humor no se me da por cantar, siempre lo hago desde un lugar vulnerable y desesperado. Hay algo de validez emocional en los artistas que, si pudieran girar en este mundo como cualquiera, se dedicarían a otra cosa”.

Asegura ser fóbica hasta el momento en el que sube al escenario, pero todo se desvanece al cantar, y concluye sobre sus inseguridades que tienen que ver con su forma de concebir la vida: Tiene que ver con ganarme el lugar para que no me gane a mí. Por eso voy de a poco. Antes sólo subía a cantar, ahora pienso en las luces, en hacer alguna coreografía. Si vos dejás que te pongan las luces y que te vistan, al final sos como todos los demás, y ganarte el lugar hace que al menos sea tu apuesta y tu propio guion. Ese camino es más largo, pero después te movés con más seguridad, tus pasos son más firmes”.

María Campos habla a corazón abierto de su historia y su arte.

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