Ene 012021
 

@perez_daro

Creadora de éxitos como “Necesito un amigo”, “No está”, y “Bajo la luz de la luna”, Twiggy se consagró en la década del 90, cuando tenía 20 años, con gran suceso no solo en nuestro país sino en todo Latinoamérica. Pero tiempo después desapareció del mainstream. Aunque no dejó la música, escapó al sur de varias situaciones que la atormentaban y hace un tiempo volvió a Buenos Aires para cumplir su sueño.

“Me gusta que mis hijos vean que su mamá es una guerrera de la vida y que quiere ir al frente y no renuncia a sus sueños. Me encanta poder dejarles este mensaje. De esta forma les estoy formando las alitas para que cuando estén preparados puedan volar y elegir lo que quieren”, dice como una declaración de principios sobre su regreso a la escena musical. Recientemente editó “Bajo la luz de la luna” en una versión a puro jazz y dentro de poco volverá a cantar “No está” junto a Rodrigo Tapari, como primeras muestras de su nuevo contenido. Sobre ello, detalla: “Mi idea es hacer nuevas versiones de los clásicos de los 90, estamos en vías de eso. Estoy contenta porque en 2021 voy a dar un streaming. Hay mucho material nuevo, y estas canciones que las tengo como caballitos de batalla porque son los temas con los que la gente me conoció”.

En 2012 editó “He vuelto”, que fue su llamado de retorno, pero en realidad Twiggy nunca dejó la música. “Cuando yo me retiro del medio, a principios de los 2000, me voy a vivir al sur. De alguna manera tenía que seguir conectada con la música, y por eso aprendí teoría y canté con bandas de allá. Dejé de estar en el medio pero nunca dejé de cantar”. Abandonó una carrera en ascenso en lo musical, porque a pesar del aparente buen momento profesional, había cosas negativas que la empezaron a alejar del medio: “Tenía un contrato con una discográfica y tuve inconvenientes con el nuevo presidente. Quedé trabada. En mi mejor momento no pude continuar trabajando y sentí que se me venía el mundo encima. Por entonces me separé de mi pareja también, y estaba deprimida. Recibí la llamada de un amigo que me dijo que me vaya al sur. Quería sentirme tranquila y tenía que sanar el dolor que sentía por no poder seguir con mi carrera”.

Twiggy: “Tenía contrato con una discográfica y tuve problemas con el presidente. Quedé trabada. Sentí que se me venía el mundo encima”.

Se mudó a Dina Huapi, un pequeño pueblo a 16 km de Bariloche, y allí formó una familia, con dos hijos que hoy tienen 14 y 12 años. En un momento entendió que a pesar de estar encantada con la vida que llevaba, quería más. “Hice un click y dije basta, quiero retomar mi camino y volver, y por suerte lo hice. Es difícil, a pesar de las redes, dedicarte a una carrera artística desde un lugar remoto”.

También se suelta a hablar de las grandes diferencias entre tener éxito en los 90 y ahora. “Era otra industria. Mi sueño era grabar un disco. Lo busqué, lo logré. Yo apostaba a lo artístico, y pasaron muchas cosas detrás en la industria que no entendí, y que tuve que aprender después. En ese tiempo me hicieron llorar, porque era todo un conflicto económico, había entes reguladores en los que me podría haber registrado como intérprete y por desconocimiento no lo hice”. Por ello, en esta nueva etapa, su deseo es distinto: “Mi sueño es seguir generando música y apostar por lo que amo. Seguir rompiendo con los géneros, no encasillarme, quiero probar cosas nuevas. Estoy parada en otro lado, aunque obviamente me reconocen por los clásicos, las baladas, pero sé que puedo dar mucho más. Yo el éxito ya lo tuve, lo viví y sé lo que es. Ya no lo quiero. Agradezco al cielo haberlo tenido porque me enseñó, pero lo que me importa es seguir dándole a la gente nueva música, seguir vigente, hoy es lo que vale”.

Por D.P.

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