Ene 132021
 

Invitado a participar de las finales de MasterChef Celebrity en su condición de conductor estrella de Telefe, Andy Kuznetzoff arrancó la nota con un cabestrillo en el brazo izquierdo y al terminarla hubiera necesitado una curita para emparchar el corazón, que se le había roto después de escuchar al Polaco contar una dramática historia de su infancia. “Comíamos cualquier cosa, hasta menudos de pollo” confesó el cantante, un de los favoritos a ganar el realitie.

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El concurso de cocineros ingresó en su tramo decisivo y los participantes apelan a todo para tener más chances de quedarse con el premio mayor: 1 millón de pesos en efectivo y un año de clases en la escuela de gastronomía de Mausi Sebes. Además de las preparaciones, también juegan “las previas” como se decía en el Bailando.

El Polaco miró fijo al machucado Andy (“Me caí” dijo para explicar la lesión en el brazo) y le respondió con franca crudeza a la inquietud del periodista por sus años de chico. “Muchas veces no la pasé bien” se sinceró el cantante tropical. Pero no fue todo. No. Fe sólo el comienzo.

“Yo como de todo. Hubo un momento de mi vida a los 14 años que pasé por algo muy difícil, que crecí casi de un día para el otro, casi en cinco meses pasé de ser un pibe de 14 años a una persona de 40″ recordó Ezequiel mientras Andy, acostumbrado a conseguir fuertes testimonios de sus entrevistados, abría bien grandes los dos ojos.

“Tuve que ir a una fundación, un centro de rehabilitación porque no tenía un lugar para vivir. Estuve 6 meses, donde comíamos de todo: íbamos a recuperar verduras, comíamos menudos de pollo, carcasas que íbamos a recuperar a las pollerías” agregó.

Hubo un momento de mi vida a los 14 años que pasé por algo muy difícil, donde comíamos de todo: íbamos a recuperar verduras, comíamos menudos de pollo, carcasas que íbamos a recuperar a las pollerías. Se lo que es comer garrón cuando no hay carne”.

Sin perder el tono algo dramático del relato pero tampoco sin caer en las lágrimas, el Polaco remató sus palabras. Era una fundación donde estuve seis meses internado. Entonces, se lo que es comer garrón si no hay carne” contó. Y siguió cocinando. Andy se acomodó el incómodo cabestrillo que le cubría el brazo y no tenía una curita, pero le hubiera venido bien para el cuore.

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