Abr 022021
 

Cinthia Fernández, relato de violencia de géneroCinthia Fernández, foto captura.

Luego de contar públicamente que fue víctima de violencia verbal y física durante su relación con Matías Defederico, con quien tiene tres hijas -Charis, Bella y Francesca-, Cinthia Fernández dio detalles del invierno que vivió en su matrimonio. “El primer episodio fue en Chile, en Arica. Estuvo pocos meses, no sé si fueron tres. Hubo una noche en la que el volvió a los ocho de la mañana, mis hijas estaban durmiendo en otra habitación, yo me había ido con una niñera desde Argentina, así que tengo testigos, porque escuchó absolutamente todo”, empezó la panelista de “LAM” en un mano a mano con Ángel De Brito. Y agregó: “Llegó totalmente borracho, en un estado en el que acostumbraba a verlo, no se podía mantener en pie”.

 

Al ver que estaba alcoholizado, Cinthia le preguntó dónde había estado y como su marido no le respondía, decidió encerrarse en el baño para revisarle el celular. “Ahí empezó a darle patadas a la puerta, entró al baño, me saca el teléfono de la mano y lo estalla contra el piso. ‘¿Esto querías hija de puta? Miralo ahora”, me dijo. Y me agarró del cuello y me sube contra la pared y ahí sentí que me iba a morir”, relató la bailarina y aseguró que no podía respirar y tenía miedo por sus hijas.

“Cuando él me suelta, caigo de rodillas al piso, me agarra del cuello, me pone la rodilla en la espalda y mi cara quedó en el piso”, añadió y explicó que al salir del baño, Defederico la empujó contra la cama y se lastimó un dedo del pie. “Empecé a gritar porque no entienden el dolor que sentía en ese momento”, contó y mostró una foto de la lesión.

 

“Fui al hospital a las cuatro de la mañana y fue muy feo. No podía pisar, tenía mucho dolor y esperé a que se durmiera por miedo a que hiciera algo”, añadió y reveló que le pidió a la niñera que se encerrara en la habitación de sus hijas con un cuchillo, en caso de que su exmarido las atacara.  Luego de este episodio, Cintha decidió volver a la Argentina, pero no tenía dinero y no podía adelantar los pasajes que le había dado el club en el que jugaba Matías por no ser la titular. “Estaba presa, no me podía ir”, detalló.

 

Al año siguiente, la familia se mudó a Ecuador, donde hubo otro hecho de violencia, esta vez, contra una de las hijas del matrimonio. “Fue la primera vez que sentí ganas de matar. Mi reacción fue empujarlo por las escaleras para proteger a mi hija y él mi gritaba: ‘No me denuncies, no me denuncies’. Mi hija tiene una marca que la va a tener para todo la vida, porque esa parte se necrosó, se murió y eso, lamentablemente, es una prueba viviente”, subrayó la mediática y explicó que no iba a dar más detalles para preservar a la menor.

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